Establecer límites claros es esencial para obtener un estilo de vida sano y balanceado.
¿Está su vida sin control?¿Siente que la gente le utiliza?¿Le es difícil decir que no? ¿Está desilusionado con Dios por falta de respuesta a sus oraciones? Un límite es una línea de propiedad personal que marca las cosas de las que somos responsables. En otras palabras, límites es lo que define quiénes somos o quienes no somos. Los límites afectan diferentes aspectos de nuestras vida:
Los límites físicos nos ayudan a determinar quién nos puede tocar y bajo que circunstancia.
Los límites mentales nos dan la libertad de tener ideas y opiniones propias.
Los límites emocionales nos ayudan a tratar con nuestras propias emociones y a librarnos de las emociones dañinas y manipuladoras de otros.
Los límites espirituales nos ayudan a distinguir entre la voluntad de Dios y la nuestra y nos dan temor de Dios.
Cierto es que el Derecho de información y libertad de expresión del pensamiento tienen limites y lo confirma el impresionante paseo por todos los sistemas de civilización donde el Derecho ha logrado sentar sus bases, cuya existencia nos da a conocer a través de las diferentes naciones caracterizadas por dejar establecidos sus esquemas jurídicos.
Los años 1857-1858 fueron particularmente vibrantes y fecundos en la evolución intelectual de Marx. Fue en la década de 1850 –que arrancó, tras las revoluciones frustradas de 1848, con el exilio y la radicación definitiva de Marx en Londres y en la British Library– cuando profundizó en el estudio de la economía política y cimentó su trayectoria posterior, comenzando por la que a la postre sería su obra más influyente publicada en vida, el libro I de El Capital (1867).