Una de las obras más deslumbrantes y provocadoras del pensamiento occidental. En estas páginas, Nietzsche deja de ser únicamente filósofo para convertirse en poeta, psicólogo y profeta feroz de una época en transformación. Este estudio no es un tratado al uso: es un estallido de lucidez. Aquí convergen el ingenio y la profundidad, el canto a la vida y el vértigo de la duda, la carcajada que derriba dogmas y la mirada que se atreve a contemplar el abismo sin parpadear. El autor nos entrega aforismos brillantes, himnos a la ligereza y preguntas que incendian. ¿Quién es el hombre que se atreve a vivir sin redención, sin consuelo metafísico, sin certezas heredadas? ¿Qué queda cuando se ha declarado la muerte de Dios?Este libro marca el nacimiento de un nuevo espíritu: el del libre pensador, el del artista que forja su moral y su destino. Es, en el fondo, una invitación radical ?y a menudo peligrosa? a vivir con intensidad, sin máscaras, sin refugios fáciles. ¿Te atreves?
Nietzsche vuelve a mostrar en esta obra cómo los dos mil años de cristianismo han instaurado una moral equívoca basada en una concepción del bien y del mal que atenta contra los instintos del hombre. Esa falsa moralidad debe ser superada, con una inversión total de los valores establecidos. Para ello el filósofo contrapone aquí el pensamiento de la antigüedad, en una nueva muestra de su amor por la tradición clásica.
En un mundo saturado de neoliberalismo, ¿qué lugar puede ocupar el teatro? ¿Qué actitud debe asumir el actor ante un texto y cómo debe traducirlo al escenario? Estas son algunas de las preguntas que han ocupado a Jorge Eines durante más de 50 años de experiencia en la escena teatral; el presente libro es un intento de darles respuesta. Frente a las corrientes del teatro clásico, que desde siempre han rendido un culto especial a la palabra, al texto como elemento que rige toda la puesta en escena, Eines propone el cuerpo como vertebrador esencial de todo proceso teatral. Si bien el origen de la obra está en la palabra, es el cuerpo, y no la mente del actor, quien debe interpretarla y volverla carne. Para lograrlo, es esencial desarrollar un proceso técnico cuidado que permita al actor trabajar el texto en el ensayo, espacio que, para Jorge, es de absoluta importancia, pues permite llegar a nuevas formas.