En esta época que estamos viviendo de posverdad, en la que priman las noticias falsas y la desinformación, mentir es ya una práctica habitual, y la verdad y su búsqueda han perdido su valor. No obstante, las mentiras no son una novedad: nos han acompañado a lo largo de la historia y siempre han formado parte de nuestras vidas y nuestras conductas.
Aprendemos a mentir desde la más tierna infancia y, aunque todos hemos contado alguna mentira piadosa, lo importante es identificar las mentiras más peligrosas. Por suerte, con el tiempo se han ido actualizando las técnicas y herramientas para detectarlas: las imágenes neuronales y la inteligencia artificial, entre otras, nos ayudan a aplicar una perspectiva cognitiva, a detectar las señales no verbales y a encontrar las pruebas que se escapan a simple vista.
Cuando el miedo se convierte en ideología: los mitos y obsesiones que están amenazando la política global
Las grandes transformaciones políticas del siglo xxi han dado lugar a un fenómeno que, más que una ideología definida, es un entramado de mitos, consignas violentas y mentiras. Lo más peligroso reside en que, mientras esta «nueva derecha» se presenta como una alternativa radical al sistema, propaga un discurso construido sobre el miedo, el odio, la bronca, la creación de fantasmas y la manipulación emocional.
Antonella Marty desentraña los pilares sobre los que se asienta este movimiento, desmontando sus principales argumentos y exponiendo las obsesiones más profundas de la nueva derecha. La autora explora cómo el resentimiento, la polarización, la masculinidad tóxica, el uso de la religión desde el poder y la expansión de la desinformación han sido instrumentalizados para movilizar masas y justificar medidas que amenazan con dinamitar nuestra estabilidad democrática.
Este libro no sólo examina a las figuras que lideran el fenómeno —Javier Milei y Donald Trump, entre otros—, sino también las motivaciones psicológicas y políticas de quienes lo siguen. Con un enfoque riguroso y accesible, ofrece una lectura imprescindible para comprender la reconfiguración del panorama político actual y los riesgos que implica para el futuro de nuestras sociedades.
El kitsch ha cambiado. Lo que antes se consideraba un estilo de mal gusto, relegado al ámbito decorativo y asociado a la estética burguesa, se ha transformado en un «neokitsch» global que impregna la arquitectura, el ocio, la moda, el mundo del espectáculo e incluso la comunicación digital. Su influencia ha crecido tanto que ha dado lugar a un «kitsch de lujo», adoptado por grandes marcas y élites financieras. Expansivo y omnipresente, ya no se limita a los objetos o las imágenes, sino que configura una auténtica civilización cimentada en la lógica del exceso: la civilización del «demasiado».