En la Convención Nacional Demócrata de julio de 2004, Barack Obama alzó la voz con un discurso dirigido a todos los ciudadanos americanos, sin importar sus ideologías ni inclinaciones políticas. Una frase en particular de esa charla caló hondo en la audiencia: un recuerdo de que, pese a las adversidades y enfrentamientos sufridos en el pasado, algo nos ha empujado siempre a seguir hacia adelante, a no desfallecer. A esto Obama lo llamó «la audacia de la esperanza».
El presente libro es la llamada de Barack Obama para una nueva forma de hacer política. Una política para quienes les hastían los choques de trenes que presenciamos cada día entre opositores. Una política basada en su lugar en la fe, la inclusión y la nobleza de espíritu. Así, explora las fuerzas -desde el miedo a la derrota a la perpetua necesidad de ganar dinero- capaces de corromper a la persona mejor intencionada y los secretos de un equilibrio entre la vida pública y la personal.
Un recorrido por los episodios de corrupción más bochornosos de nuestro país de la mano del maestro de la divulgación histórica.
En La avaricia en la historia de España, Juan Eslava Galán repasa los episodios de codicia más bochornosos de nuestra historia, empezando por una estafa piramidal que se remonta al siglo XIX, la de la prestamista Baldomera Larra, y acabando con las caras más avaras (o presuntamente avaras) de la historia reciente de nuestro país.
Con la ironía, el humor y la sinceridad que lo caracterizan, Juan Eslava Galán relata anécdotas y datos curiosos alrededor del pecado de la avaricia como el rédito económico que se sacó de los esclavos africanos fletados a Cuba cual mercancías, el surgimiento de la palabra «enchufismo» durante la Segunda República, el precio que costaron las decisiones políticas del Generalísimo y los sucesos de una gran variedad de nombres que han llenado portadas de periódicos, como el Dioni, Mario Conde, Luis Bárcenas, Roldán, Millet o Pujol. Porque si algo tienen en común todos ellos es que han conseguido hacerse suyo el refrán que se repite a lo largo del libro: «A mí que me pongan donde haya».
Los desafíos que la vida nos presenta, son cada vez mucho mas fuertes, pero es en esa etapa cuando Dios nos da la suficiente fortaleza para seguir adelante.
No todos los desafíos son iguales, son de diversa intensidad y cada persona tiene un desafío diferente. porque lo que a ti te asusta a mi me deja igual.