¿Fueron tu padre o tu madre personas difíciles, inmaduras o inasequibles a nivel emocional?
Si te criaste con una madre o un padre emocionalmente inmaduros, inasequibles o egoístas, quizás te hayan quedado sentimientos de ira, soledad, traición o abandono. Quizá recuerdes tu infancia como un tiempo en que no viste satisfechas tus necesidades emocionales, en que se desdeñaron tus sentimientos o en que asumiste un grado de responsabilidad adulta esforzándote por compensar el comportamiento parental. Estas son todas heridas que pueden curarse, y puedes dejarlas atrás y avanzar en tu vida.
En este libro auténticamente transformador, la psicóloga clínica Lindsay Gibson explica las destructivas consecuencias de tener unos padres emocionalmente inmaduros o inasequibles. Verás en estas páginas el sentimiento de abandono que crean, y descubrirás también maneras de curarte del dolor y la confusión que te causó la niñez. Al liberarte de la trampa que ha sido para ti la inmadurez emocional de tus padres, puedes recuperar tu verdadera naturaleza, controlar las reacciones que tienes con ellos y evitar la decepción. Y por último, aprenderás a crear relaciones nuevas, positivas, para que puedas disfrutar de una vida mejor.
El relato de la generación que lo cambiará todo.
El mundo se asoma al abismo. Cuando el motor que había impulsado dos siglos de progreso y democracia se detuvo, hace veinticinco años, las grandes promesas del siglo XX comenzaron a desmoronarse. Por esas grietas se han ido abriendo paso el extremismo y un malestar difuso, pero atronador.
En medio de ese colapso se quedaron atrapados los Hijos del optimismo, los miembros de una generación que se hizo mayor con la misión de construir una "sociedad del conocimiento" y terminó convertida en chivo expiatorio cuando aquel proyecto se vio truncado. Hoy son los sospechosos habituales cada vez que se busca señalar a quienes nos han llevado al callejón sin salida en el que ahora estamos.
Y es cierto, los haters tienen razón: los Hijos del optimismo acabaron con la economía industrial. Pero no por vagos o irresponsables, sino precisamente porque cumplieron con su mandato: se alzaron como «la generación más preparada de la historia» y emprendieron una transformación inédita. En realidad, inauguraron un mundo nuevo en el que las coordenadas del anterior ya no funcionan.
Tienes en tus manos un libro que es una brújula de esta realidad emergente: para comprender de dónde venimos, adónde vamos y las grandes oportunidades que se abren ante nosotros.
Aún sin quererlo y sin saberlo, y muy a nuestro pesar, nuestros padres, abuelos y antepasados nos han dejado en herencia duelos no resueltos, traumas no superados y todo tipo de secretos. Sin embargo, lo que se oculta a veces se expresa en el cuerpo a través de la somatización. El cuerpo del hijo, del nieto o incluso del bisnieto, sin importar su edad, se convierte entonces en el lenguaje del ancestro herido. Es por lo tanto necesario – para liberarse al fin de esa carga – descodificar y curar las heridas que no se cerraron.