La trayectoria de Rodrigo de Rato fue paralela a la de la propia economía española. Ascendió con ella hasta lo más alto, incluida la entrada de España en el euro, y cayó sacudido por la crisis mundial que se desató a finales de la década del 2000, que puso en peligro la supervivencia de la moneda única y transformó el sistema financiero mundial y español. Pasó de ser una de las figuras más admiradas y respetadas de la economía mundial, a tener que lidiar con un vendaval mediático, judicial y político en el que se mezclaban estrategias para lidiar con la crisis financiera con intereses empresariales y todo bajo el trasfondo de las consecuencias de la sucesión de José María Aznar.
Este libro es un relato en primera persona de aquellos años, una reflexión meditada sobre unos hechos a los que pone luz, al tiempo que indaga sobre las fuerzas y maniobras que se desataron lejos del foco, muchas de ellas con nombre y apellidos. También profundiza en el camino que una persona recorre cuando afronta un cambio radical de sus circunstancias, lo hace en medio de una máxima exposición pública y descubre, tras más de treinta años integrado en los círculos de poder, el otro lado del espejo del Estado. Por sus páginas aparecen figuras esenciales de aquellos años —Luis de Guindos, Francisco González, Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy— y nos sitúa en el epicentro de lo que fue uno de los mayores terremotos políticos de la historia reciente de España.
Cuanto más solemne y alta sea la cumbre que se quiere alcanzar, más divertidas y duras serán las caídas. Sobre todo si los alpinistas que quieren completar los 40.000 metros de la montaña más elevada del planeta son:
- Un médico que siempre está enfermo.
- Un guía experto en orientarse que siempre se pierde.
- Un lingüista que jamás entiende qué le dicen.
- Un animador desanimado. Un jefe a quien nadie (menos mal) hace caso. Y decenas de botellas de champán (con fines medicinales).
A los enemigos en el campo hay que hacerles la guerra sin cuartel hasta lograr su total exterminio, y como la actuación de ellos es facilitada por sus cómplices, encubridores y confidentes, con ellos hay que seguir idéntico sistema.' Son palabras de Eliseo Álvarez-Arenas, director general de la Guardia Civil en 1941. La guerra civil española, tradicionalmente delimitada entre los años 1936 y 1939, tuvo otro rostro: el de la guerra irregular, un enfrentamiento de características muy diferentes que además se prolongó hasta 1952. En este libro, Arnau Fernández Pasalodos se adentra en ella y en las dinámicas que determinaron el funcionamiento de la Benemérita durante el primer franquismo. Lo que se desprende es un retrato poliédrico de la brutalidad y la represión que se ejercieron, a todos los niveles, hacia los partisanos, sus colaboradores, las familias de ambos e incluso los civiles ajenos al conflicto. Pero al mismo tiempo este libro destaca otro aspecto que la historiografía ha dejado de lado: la auténtica realidad del guardia civil en la lucha antiguerrillera.