Publicado por primera vez en forma de libro en 1823, Ensayos de Elia ha terminado por convertirse en una de las expresiones literarias más logradas del pensamiento romántico inglés. Pese a que su segundo volumen, Los últimos ensayos de Elia, no vería la luz hasta diez años más tarde, las primeras piezas de la colección comenzaron a aparecer en The London Magazine en 1820 y continuaron publicándose periódicamente hasta 1826. El tono personal y coloquial de sus textos hizo que Lamb se granjease una enorme popularidad entre los lectores. Al igual que sus cartas, estos ensayos, implícitamente nostálgicos y melancólicos, dan cuenta de una personalidad literaria rebosante de ironía, ingenio y humanidad, y hacen suya la mítica afirmación de Montaigne según la cual Lamb mismo (oculto tras la máscara de Elia, aquí) vendría a ser la materia de su libro.
Un fascinante compendio de ensayos a medio camino entre la poesía y el ensayo antropológico.
Desde que se iniciara como escritor, Eliot Weinberger encontró en el ensayo un territorio inexplorado que a partir de entonces no ha dejado de investigar. Ha creado un fascinante compendio de antropología universal reduciendo la distancia entre la poesía y la narrativa hasta lo ínfimo, y así ha renovado profundamente la forma del ensayo contemporáneo. En estos Ensayos elementales el lector encontrará parte de los textos publicados a lo largo de su trayectoria, así como otros inéditos hasta la fecha.
Un conjunto de ensayos de carácter único, cuyas trabadas piezas, que a menudo se entremezclan en la configuración de otras, confluyen en una prodigiosa variedad temática —del viento a los rinocerontes, pasando por los lagartos, los aztecas, Empédocles, los Chang o las abejas— y en un imaginario cultural en el que los límites entre las mitologías orientales y las ficciones occidentales también se difuminan.
Tomando de la poesía la versificación, la metáfora y la imagen; de la prosa enciclopédica, una voz veraz y un respaldo histórico documentado; de la tradición oriental, la proliferación de elementos naturales y cierto sedimento exótico-sagrado (son comunes las matemáticas y la geometría, los pequeños rituales casi tribales), Weinberger centra su atención en las particularidades de lo humano —sus sueños, literaturas y paisajes— y es capaz de darles forma con una escritura ambigua, muy sencilla, que convierte este corpus en un ejercicio de imaginación poética superlativa.
Las obras que en vida dieron fama como escritor a David Hume no son las mismas que con posteridad han consolidado su reputación como filósofo. Entre las primeras se cuentan estos Ensayos, cuya preparación y revisión ocupó a Hume durante toda su vida adulta hasta su muerte, a lo largo de sucesivas ediciones, corregidas y ampliadas personalmente por él. Las palabras de su amigo John Holme resumen bien el interés de esta obra: «Sus Ensayos son a la vez populares y filosóficos; en ellos se unen, de una manera rara y feliz, la profundidad científica y el buen estilo literario».