La Cultura es uno de los ideales prácticos de mayor rango: el Estado de Cultura ha llegado a ser un ideal de rango superior al del Estado de Derecho y, por supuesto, de más alto prestigio que el Estado de Bienestar. Sin embargo, nadie entiende qué es eso de la Cultura, como nadie entendía antaño qué era la Gracia de Dios. La cultura es un mito, y un mito oscurantista, como lo fue el mito de la Gracia en la Edad Media o como lo fue el mito de la Raza en la primera mitad del siglo XX. En cierto modo podría decirse que el mito de la Cultura incorpora, además, a través de los nacionalismos de fin de siglo, muchas funciones que el mito de la Raza desempeñó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Este libro analiza las interconexiones cronológicas y enfatiza acerca de la continuidad entre los años veinte, los treinta, los años de la propia guerra y el período de posguerra, extendiéndose hasta sucesos como la reunificación de Alemania. Busca respuestas a preguntas tales como: ¿Por qué muchos influyentes norteamericanos estuvieron a favor del fascismo antes de la guerra? ¿Por qué transcurrió tanto tiempo hasta que Estados Unidos decidió apoyar a las democracias europeas contra la Alemania nazi? ¿Y por qué un ataque japonés contra un territorio estadounidense, Hawái, provocó que EEUU se viera 'arrastrada' accidentalmente a la guerra contra la Alemania nazi, en lugar de entrar en ella a propósito? De hecho, fue la Alemania nazi la que declaró la guerra a Estados Unidos y no a la inversa. En cuanto a la posguerra, ¿por qué los dirigentes de EEUU no erradicaron todas las formas de fascismo en Alemania y en otros lugares, España incluida, después de 1945? ¿Por qué en vez de eso eligieron oponerse a los antifascistas?.
El estudio que sigue no es un análisis, es una síntesis. Se trata de una tentativa de ofrecer un esbozo general relativamente breve, así como una interpretación congruente del papel jugado por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Este tema fascinante ha sido ya objeto en EEUU de numerosas síntesis. Sin embargo, el presente estudio difiere de forma evidente de los puntos de vista ortodoxos sobre la historia de la guerra y sobre el papel jugado por Estados Unidos en el conflicto. Para empezar, aquí se sostiene que el papel de EEUU, o más exactamente, el papel del liderazgo político y económico estadounidense durante la guerra no estuvo guiado primordialmente por motivos idealistas, como por lo general se supone.
Ibn Arabi, reconocido como «maestro máximo», fue el responsable de la sistematización de la mística especulativa islámica. Además de centrarse en la purificación del alma y los estados y etapas de la vía mística como modo de acercamiento a Dios, quiso comprender la relación de Dios con su creación y el orden al que esta obedece. Su obra puede considerarse también exponente de la penetración en al-Ándalus de la tradición ismailí que reunió filosofía neoplatónica, cosmología, esoterismo y ciencia de las letras.
El tratado que aquí se presenta por primera vez en castellano traducido directamente del árabe, 'Uqlat al-mustawfiz, refleja en su título una imagen mística: la disposición del siervo expectante ante su señor y la traba que el intelecto le impone. Esta atadura tiene también un significado cosmológico: es el Intelecto Primero que liga al ser humano universal con Dios y le asegura que volverá a su creador al final de los tiempos. En el ser humano se concentran todos los elementos del universo.