Las guerras pueden poner fin a disputas, derrocar tiranos y cambiar el curso de una civilización? o destruirla por completo. Desde Troya hasta Hiroshima, hay momentos en que la guerra ha llevado al fin de sistemas políticos, culturas e incluso eras. Aunque la humanidad ha evolucionado, es un error creer que las sociedades modernas están a salvo del horror de una guerra de exterminio.
En El fin de todo, Victor Davis Hanson, célebre historiador militar, nos acompaña en un viaje épico a través de la historia para analizar la caída de cuatro grandes civilizaciones: la Tebas clásica, la poderosa Cartago, la majestuosa Constantinopla y el imponente Imperio azteca. Este es un relato de asedios y conquistas, y de las decisiones de los líderes que llevaron a sus sociedades a una guerra de exterminio. La obra acompaña a Alejandro Magno, Escipión Emiliano, Mehmed II y Hernán Cortés en sus campañas, y observa cómo sus ambiciones y su visión única del mundo cambiaron el curso de la historia para siempre.
Durante generaciones, todo se ha vuelto más rápido, mejor y más barato. Hemos llegado al punto en el que, desde que decides que la deseas, casi cualquier cosa que desees puede ser enviada a tu casa en cuestión de días, e incluso horas. Un pequeño grupo de países hizo que esto fuera posible; pero ahora han perdido interés en mantenerlo en funcionamiento. Todo esto fue artificial. Todo esto fue temporal. Todo esto ha llegado a su fin.
En su libro El fin del mundo es solo el comienzo, el autor y estratega geopolítico Peter Zeihan traza el mapa del próximo mundo: un mundo en el que los países o regiones no tendrán más opción que fabricar sus propios bienes, cultivar sus propios alimentos, asegurar su propia energía, librar sus propias batallas y además hacerlo con poblaciones que están menguando y envejeciendo.
Igual que en el siglo XX desaparecieron imperios que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron falsos, en el XXI vamos a decir adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos rodean desde que nacimos. Y la misma suerte que corrieron los videoclubs, el fax y la URSS, la vivirán en breve muchas de las profesiones y los aparatos que nos rodean, como los volantes y el mando a distancia.
¿Cuánto de lo que vemos se desvanecerá? Se avecina el fin de los idiomas y de las cajas registradoras. Y a medida que vamos olvidando cómo era el mundo antes de Google, desaparece la noción de privacidad, la costumbre de conversar y hasta el reloj biológico. Sin olvidar el más ambicioso de todos los avances que la ciencia espera lograr este siglo: el fin del envejecimiento.
En sintonía con los grandes reporteros y narradores de la actualidad, Marta García Aller nos sumerge en la transformación digital que vivimos y en los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI. Lo hace charlando con expertos de prestigio mundial, pero también con ciudadanos de a pie, como el dependiente de la tienda que no teme la robotización; el alto directivo del motor que sueña con jubilarse antes de que los coches sean autónomos y el encargado de cuidar un viejo almacén de cabinas telefónicas.