En las arenas de Gaza está enterrado el Estado de Israel. A estas alturas, nada puede ocultarse. En un acto de resistencia frente a la distorsión y el silencio, Meir Margalit narra lo innombrable desde la herida abierta. No busca ofrecer certezas, sino sostener una verdad frágil en medio del fragor. No adoctrina: interpela, invita a mirar sin vendas, a reconocer que la frontera más peligrosa no está en la tierra disputada, sino en el corazón que la habita. Atrapado en una experiencia angustiante, muestra cómo un pueblo puede extraviarse en su propio reflejo, cómo Hamás y el actual Gobierno de Israel encuentran en este conflicto su justificación mutua. Meir Margalit es un activista por los derechos humanos y político argentino-israelí. Es miembro del Center for Advancement of Peace Initiatives y del Comité Israelí contra la Demolición de casas palestinas. Fue concejal en el Ayuntamiento de Jerusalén por el partido pacifista Meretz. En Catarata ha publicado El eclipse de la sociedad israelí y Jerusalén: la ciudad imposible.
El demonio de la depresión, que aparece ahora en una versión aumentada y revisada, es una obra fundamental que obtuvo el National Book Award y fue finalista del Premio Pulitzer. Solomon explora el fenómeno de la depresión a partir de su propia lucha contra la enfermedad y de entrevistas con otros enfermos, médicos y científicos, responsables políticos, investigadores farmacológicos y filósofos; así revela la sutil complejidad y la intensa agonía que la definen.
Este libro asume el reto de explicar la depresión y describe el amplio abanico de medicamentos disponibles, la eficacia de las terapias alternativas, y el impacto que la enfermedad tiene en distintos grupos sociales en todo el mundo y a lo largo de la historia. Solomon demuestra una sinceridad, una inteligencia y una erudición extraordinarias a lo largo de este viaje al más oscuro de los secretos familiares. Su contribución a nuestra comprensión de la enfermedad mental y también de la condición humana es asombrosa.
En nuestros días, lo urbano ha crecido hasta desbordar nuestra capacidad para la reflexión, la acción y hasta la imaginación. Sentido y fin de la industrialización, la sociedad urbana se ha ido conformando en su propia búsqueda de sentido y, en el camino, se ha topado con la filosofía, el arte y la ciencia, que no han podido evitar enfrentarse a este nuevo objeto y transformarse a sí mismas en el encuentro. Comprender lo urbano hoy implica trazar una estrategia de conocimiento inseparable de la estrategia política. Lefebvre invita a hacerlo sobre el eje de la puesta en práctica de un derecho: el derecho a la ciudad, a la vida urbana, condición para una democracia y un humanismo renovados.