Friedrich Nietzsche (Rocken, 1844-Weimar, 1900) goza de un prestigio inusual, sólo comparable al alcanzado por Karl Marx y Sigmund Freud, los otros dos «maestros de la sospecha», al decir del hermeneuta Paul Ricoeur.
Pocos calificativos convienen mejor a su figura que el de filósofo trágico, en la medida que también lo fueron Epicuro, Lucrecio y Montaigne: un filósofo prendado de la vida, pero atrapado desde muy pronto en las redes del lenguaje, lo que le predispuso al rechazo del discurso tradicional, el lenguaje del todo, en favor del discurso fragmentado, el lenguaje de las partes.
Escritos en un estilo desenfadado y directo, los Aforismos de Jena fueron redactados por Hegel entre 1803 y 1806, años en los que comenzó a componer su primera gran obra, la Fenomenología del Espíritu. El filósofo alemán somete aquí su propio tiempo a un juicio sumarísimo: el mundo moderno, época del triunfo de la Razón y la Libertad, tiene poderosos enemigos, y contra ellos dirige sus invectivas, siempre certeras. Nostálgicos del Antiguo Régimen, románticos anti-ilustrados o viejos racionalistas escolásticos son vapuleados con una contundencia rayana en ocasiones con un hilarante gamberrismo intelectual. La mordacidad de Hegel no se limita a los debates filosóficos o políticos del periodo, sino que se extiende asimismo a la nueva mentalidad pequeño-burguesa. Sus ácidos apuntes sobre el auge del narcisismo sentimental, tan por desgracia vigente en nuestros días, no han perdido un ápice de validez. Merece la pena descubrir a este otro Hegel, pensador entregado a la crítica de la cultura antes que a la disquisición metafísica. Al cuidado de Manuel Barrios Casares y Juan Antonio Rodríguez Tous, esta nueva edición bilingüe de los Aforismos se acompaña de una esclarecedora introducción y de un aparato crítico de notas que localiza citas y referencias ignoradas hasta la fecha.
Innovadora, curiosa, polifacética y extremadamente aventurera, Agatha Christie se lanzó sin complejos a conquistar con entusiasmo cada uno de los intereses con los que se cruzó, amoldando la vida a su gusto en lugar de encajar en los estándares de su época. Se dice de ella que fue una de las primeras mujeres en volar en avión, y posiblemente la primera británica que montó en una tabla de surf; conducía con increíble destreza en una época en que la mayoría de hombres no poseía coche, y emprendió viajes sin más compañía que su máquina de escribir a lugares tan lejanos que pocas mujeres se hubieran atrevido a ir. En esta amena biografía, el lector emprenderá una profunda inmersión en la vida de una autora cuya trayectoria se escribió con la tinta de los acontecimientos mundiales del siglo xx. También conocerá deliciosas anécdotas, el origen de sus obras más conocidas y los entresijos de su extraña desaparición en 1926, un suceso sobre el que la autora y su familia jamás se pronunciaron.