«Como los gusanos que, según dicen, fecundan, ciegos, la tierra que atraviesan, las historias pasan de boca a oído y dicen, desde hace mucho tiempo, aquello que ninguna otra cosa puede decir». Con estas palabras describe Jean-Claude Carrière el poder que las historias han ejercido sobre la humanidad desde la noche de los tiempos. En el principio, nuestros ancestros se contaban mitos llenos de realidad, porque su autor era el cosmos. Después llegaron los narradores de cuentos y se inventaron historias: fueron los primeros mentirosos. Pero ¿hay verdad en la mentira si esta ilumina el mundo?
Guionista, dramaturgo y brillante colaborador de Luis Buñuel, Jean-Claude Carrière dedicó veinticinco años de su vida a recopilar relatos anónimos de todas las épocas y tradiciones: zen y sufíes, chinos y judíos, indios y africanos, americanos y europeos, que después transcribió y trenzó en una infinita narración de narraciones. El resultado es este compendio que se convierte en manual de filosofía para explicar el mundo por medio de nuestras historias. Un libro azaroso y placentero, entretenido y reflexivo, donde la oscuridad y la ficción son tanto o más valiosos que la verdad objetiva.
El sexo ¿es una noción indeleble de la biología o es una construcción performativa? En Cuerpos que importan, Judith Butler continúa la reflexión iniciada en El género en disputa sobre el carácter performativo de la sexualidad y del género, y reconsidera sus propios aportes a la teoría crítica y feminista durante la última década.
En esta ocasión, Butler sostiene que las teorías de género deben volver a la dimensión más material del sexo y la sexualidad: el cuerpo. Demuestra cómo el poder —indisociable de ciertas categorías discursivas y de las diferencias sexuales— restringe el sexo desde el principio, inevitablemente delimitando a su vez su materialidad.
A través de la lectura de textos de Platón, Freud, Lacan, Foucault, Žižek e Irigaray, la autora examina y debate sobre las maneras en las que opera la hegemonía heterosexual para moderar cuestiones sexuales y políticas. De este modo examina la categoría de identidad y sus alcances políticos, y se coloca en el centro de los debates de la teoría feminista y de las políticas queer.
Nuestra cultura tiende a proporcionarnos respuestas poco sólidas a las cuestiones relativas a la influencia de los cultos; la mayoría hablan de un «lavado de cerebro». Pero la verdadera respuesta no tiene nada que ver con controlar la mente. En Cultos, Montell defiende que la clave para crear una fuerte ideología, una comunidad y una actitud de «nosotros/ellos» se reduce al lenguaje. Tanto de forma positiva como sombría, el lenguaje de culto es algo que oímos y nos influye cada día.