Acoso, humillaciones, insultos… Conocemos bien estas lacras de la vida en sociedad, y nos esforzamos por combatirlas. Pero hay un caso que descuidamos: aquel en el que el agresor es uno mismo.
A menudo, en nuestra cabeza resuena una voz maliciosa que nos ataca, nos sermonea, nos menosprecia; una voz que nos dice que, hagamos lo que hagamos, estamos equivocados, que no merecemos nada bueno, que tenemos un defecto fundamental. Y habla especialmente fuerte cuando además formamos parte de una categoría dominada: mujeres, niños, minorías sexuales o raciales...
Pensar el futuro de la humanidad contra la aristocracia digital.
«El fin de un mundo basado en normas». Así se ha descrito nuestro tiempo. El derecho se debilita y una nueva élite tecnológica proclama que ha llegado la hora de superar la democracia e incluso la condición humana. ¿Es el derrumbe definitivo del proyecto ilustrado o su última oportunidad?
Cuando nos organizamos y caminamos juntos, ganamos.
Es momento de hacerlo.
Hoy, el gobierno de Trump es de multimillonarios, hecho por multimillonarios y para multimillonarios. Mientras la desigualdad crece y el autoritarismo gana terreno, cada vez más millones de personas carecen de lo básico para vivir dignamente y están imposibilitadas para exigirle cuentas a las grandes empresas que concentran el dinero y el poder.
Sin embargo, esto no ocurre solo en Estados Unidos; mires a donde mires, la historia se repite: desde Gran Bretaña hasta Brunei, de Argentina a México, los ricos nunca habían acumulado tanto, mientras la mayoría enfrenta la precariedad y la incertidumbre. Ante este panorama surge la pregunta: ¿hacia dónde vamos ahora?