El presente libro pone en diálogo a dos de las figuras más importantes de la Iglesia Católica latinoamericana y universal: Ignacio Ellacuría y el papa Francisco. Este libro es fruto del estudio personal y en equipo de un grupo de especialistas en el pensamiento del jesuita Ignacio Ellacuría, rector de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), quien murió asesinado por el ejército en El Salvador en 1989. Con él se pretende mostrar la actualidad y el carácter inspirador de su obra, así como contrastarla con el pensamiento social del papa Francisco, revisando las similitudes, diferencias y complementariedades entre ambos. Se trata de dos figuras inmensas de la Iglesia Católica latinoamericana y universal: un intelectual y un pastor, un mártir y un papa. Los quince autores de esta obra proceden de países tan variados como España, Estados Unidos, Alemania, Colombia, El Salvador y México, pero todos están unidos por el deseo de analizar la realidad histórica contemporánea, para comprenderla, transformarla y acercarla al Reino de Dios.
De hija a madre, de madre a hija recoge dos de las piezas más logradas y emotivas de la obra de Carmen Martín Gaite: un sueño con su madre, María Gaite Veloso, y una evocación de su hija, Marta Sánchez Martín. Ambos textos, de difícil clasificación genérica, están datados en fechas muy próximas al fallecimiento de las dos mujeres más importantes en la vida de la escritora.
La aleación entre lo personal y el artefacto literario se sostiene con un particular pulso narrativo ante el temblor en estos dos textos dispersos, poco conocidos y que rescatamos en un volumen único, ya que en ellos convive en perfecta sintonía la dimensión de hija y madre, la experiencia del vínculo y la pérdida, el diario íntimo y la ficción, la realidad y el sonambulismo. «De su ventana a la mía» y «El otoño de Poughkeepsie» quizá sean los títulos más relevantes en su producción literaria de cómo la intimidad en bruto no se entiende si no se destila con el filtro del sueño o la fabulación: «No se dice lo secreto, se cuenta».
«Con el estado de ánimo de quien reconoce que la vida ha sido amable con uno y sabiendo que sería un desagradecido si no reconociera que, hasta ahora, los momentos placenteros han superado con creces a aquellos otros dominados por la amargura y la desesperación, me encuentro, con noventa años a las espaldas y en un siglo distinto a aquel en que nací, en condiciones de reflexionar sobre la persistencia de ciertas imágenes en la retina. Esas imágenes me han acompañado para recordarme que sí hay una respuesta a las grandes preguntas:¿De dónde vienes y adónde vas? Vengo de allí, de la guerra. Voy allá, hacia la muerte, y, entre medias, la vida de cada día».