UN TEMA PARA EL DEBATE.
UN FENÓMENO EDITORIAL DESDE SU PUBLICACIÓN.
UN LIBRO QUE NO DEJARÁ A NADIE INDIFERENTE.
Mucho se ha dicho acerca de la incompatibilidad de la ciencia y la religión. La creencia de que una invalida la otra ha estado presente durante años. Y sin embargo, según avanza la tecnología, la sociedad y la cultura, esta noción pierde fuerza: nunca como en esta primera mitad del siglo XXI ha habido tantas pruebas científicas de la existencia de un Creador.
En este libro, José Carlos González-Hurtado muestra todas las pruebas que apuntan a Dios. Sin embargo, este no es un libro de religión. Haciendo hincapié en los grandes descubrimientos actuales con un estilo ágil y riguroso, el autor invita a la reflexión y el diálogo y expone en estas páginas la respuesta a la que probablemente sea la cuestión más trascendental a la que podemos enfrentarnos.
Para cultivar la comprensión del planeta y de nuestros semejantes, además de viajar, tenemos el recurso de la gran literatura. Hay un mundo que conocer y en el que perderse, y si nos dejamos guiar por la curiosidad, esta puede llevarnos a un viaje interior que nos cambie a mejor. El mundo es cada vez más pequeño: todos estamos más conectados y podemos explorar el planeta de formas que a nuestros antepasados ni se les habría pasado por la mente. Y, sin embargo, pueden verse divisiones por doquier. Cunde la desconfianza y las falsedades se propagan. Viajar puede ayudarnos a contrarrestar estas tendencias, al igual que lo puede hacer leer sobre las experiencias de otras personas en otras tierras y épocas.
Había llegado al límite de su resistencia. Se encontraba en ese momento en que el dolor -el peor dolor, el que produce la soledad de espíritu- amenazaba con desbordarse en la más insondable desesperación. ¿Qué mejor prueba podía tener de la inexistencia de Dios que su insensato sufrimiento? Aun si existiera y fuese Dios de bondad, ¿no podría, en su soledad, reclamarle como interlocutor? Este último gesto de esperanza obró el milagro.
A partir de esta crítica experiencia vital, Conversaciones con Dios es la transcripción del más infrecuente -aunque quizá debiera considerarse el más necesario- de los diálogos: a través de ellos se revela un Dios tolerante, tan conocedor de los fuertes anclajes morales de la mayoría de los seres humanos como del intenso arraigo de sus carencias. Y por ello, más interesado en proponer a sus criaturas una actitud que en exigirles un código rígido y pormenorizado de normas. Un Dios, pues, humano, en la medida que los hombres están hechos a imagen y semejanza de él.