Los más recientes acontecimientos internacionales el desarrollo de la guerra de Irak, las crecientes turbulencias de la guerra de Afganistán, la eclosión de la guerra del Líbano y el drama permanente de Kosovo no hacen sino confirmar las tesis principales sostenidas en este libro. Se ha confirmado, en primer lugar, la tesis de que sólo las guerras perdidas son consideradas crímenes internacionales, mientras que las guerras ganadas, aunque se trate de guerras de agresión que comportan una clara violación del derecho internacional, no están sometidas a reglas y los vencedores no sufren ninguna sanción política o jurídica. En segundo lugar, parece también confirmada la idea, que da título al libro, según la cual la justicia internacional incluida la justicia penal internacional sigue la voluntad y sirve a los intereses de las grandes potencias, que son tales sobre todo gracias a su enorme superioridad militar. A ello se une la impotencia normativa y reguladora de las Naciones Unidas, relegadas a desempeñar una función legitimadora, acomodaticia y apologética del statu quo impuesto por las grandes potencias. Existe, por tanto, una «justicia de los vencedores», que se aplica a los derrotados y oprimidos, con la connivencia de las instituciones internacionales, el silencio de gran parte de los juristas académicos y la complicidad de los medios de comunicación.
Pese a que la igualdad de derechos de las mujeres ha alcanzado un reconocimiento amplio en la esfera civil, sigue siendo un tema de especial actualidad dentro del cristianismo. Mediante el recurso a la «tradición», la Iglesia católica ha venido justificando que se perpetuara la posición subordinada de las mujeres en la estructura eclesial. Desde el esquema de la sucesión de paradigmas ya expuesto en El cristianismo, Hans Küng indaga cómo se ha llegado a la situación actual. Paralelamente a este análisis, propone reformas concretas encaminadas a revisar patrones de comportamiento impuestos por la tradición y dirigidas a promover el estudio de la teología por parte de las mujeres, a la reforma del lenguaje de la liturgia o a la promoción de las órdenes religiosas femeninas y el sacerdocio de las mujeres.
Recopilación exhaustiva de los textos fundamentales de lo que comúnmente se denomina «filosofía presocrática», es decir, los textos que constituyen el origen del pensamiento y la cultura occidentales. Junto al texto original griego se ofrece la traducción, acompañada de un notable aparato crítico, un comentario de cada texto y una serie de indicaciones pertinentes para la interpretación de las tradiciones filosóficas y literarias de la primera cultura griega.