Un libro intrigante que nace de uno de los reportajes de investigación más impactantes de los últimos tiempos, Papeles de Facebook, y que es a la vez un ejercicio sobre los límites de la etica en el capitalismo y, concretamente, en la era digital. A partir del caso de Facebook, los archivos confidenciales que se filtraron en The Wall Street Journal, sus consabidos escándalos y fallos en el formato surgieron estas preguntas: ¿que parte pudo tomar la compañía de Mark Zuckerberg y no tomó? ¿Que hay detrás, acaso una política agresiva de ampliación de mercado?
La inteligencia artificial generativa ha llegado. Y con ella la inevitable confusión que conlleva intentar saber cómo afectará a nuestra vida laboral y personal y, también, al futuro de la humanidad.
Entre las voces de los adoradores de la IA y los catastrofistas, el profesor Ethan Mollick, uno de los teóricos más destacados sobre el tema, se centra en los aspectos prácticos de cómo esta herramienta puede transformar el mundo.
Cointeligencia insta a entender la IA como una compañera de trabajo, una profesora, una entrenadora…, y nos reta a utilizar el enorme potencial de la IA sin perder la identidad, a aprender de ella sin dejarnos engañar y a aprovechar sus dones para crear un futuro mejor. Con una mirada amplia, estimulante, lúcida y optimista, Mollick expone las prometedoras perspectivas y el gran potencial de esta nueva era.
La Segunda Guerra Mundial es un momento decisivo de la historia europea, aunque pocas veces nos la han contado desde la perspectiva de los colaboracionistas. Decenas de miles de europeos tomaron parte en las políticas imperiales del Tercer Reich, espoleados por el miedo a perder una oportunidad irrepetible e inspirados por los deslumbrantes triunfos de la Alemania nazi. Este libro ahonda en su universo mental, en sus trayectorias desde los años treinta, en sus estrategias políticas, en sus tormentosas relaciones con los alemanes, en el sentido de sus decisiones y de sus acciones, incluyendo la creación de unidades de voluntarios para la guerra contra la Unión Soviética. Lejos de verse a sí mismos como meros peones, los colaboracionistas creyeron que una cooperación estrecha y leal con los ocupantes sería la manera más rápida y eficaz de promover sus intereses personales y sus proyectos políticos. Marginados por sus convecinos como traidores y perseguidos por la resistencia acabarían firmando un pacto de sangre con los ocupantes, contribuyendo al saqueo de sus países y empujando a sus comunidades al borde de la guerra civil. No en vano, la condena y depuración del colaboracionismo pondría los fundamentos de la refundación del continente en la posguerra.