El oxímoron evocado por el título La utilidad de lo inútil merece una aclaración. La paradójica utilidad a la que me refiero no es la misma en cuyo nombre se consideran inútiles los saberes humanísticos y, más en general, todos los saberes que no producen beneficios. En una acepción muy distinta y mucho más amplia, he querido poner en el centro de mis reflexiones la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista. Existen saberes que son fines por sí mismos y que -precisamente por su naturaleza gratuita y desinteresada, alejada de todo vínculo práctico y comercial- pueden ejercer un papel fundamental en el cultivo del espíritu y en el desarrollo civil y cultural de la humanidad. En este contexto, considero útil todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores.
La era de la revolución, La era del capital y La era del imperio cubren la historia del mundo contemporáneo desde el inicio de la Revolución francesa, en 1789, hasta el estallido de la Primera guerra mundial, en 1914. En estas páginas Hobsbawm, de quien se ha dicho que es «tal vez el más importante historiador del siglo XX», y que es con toda seguridad el más leído, no sólo se ocupa de los acontecimientos políticos y de los avances económicos, sino que presta una atención especial al desarrollo de la ciencia y del arte, y se ocupa de temas como la formación de un mundo global, la construcción de naciones, las luchas obreras o la emancipación de la mujer. El resultado es una obra que se ha convertido ya en un clásico de la historiografía contemporánea, del que Norman Stone ha dicho que «figura entre los mejores libros de historia que jamás haya leído», que Niall Ferguson no ha dudado en calificar como «la mejor introducción a la historia del mundo contemporáneo», y que es, para Eric Foner, el punto de partida obligado para cualquiera que busque una comprensión adecuada de la historia de nuestro tiempo.
Este libro constituye un hito fundamental en la historia de la psicología analítica, y por lo tanto del saber contemporáneo sobre la psique, pues revela los cimientos sobre los cuales se construye la mayor parte de la labor de Jung. Es notable la cantidad de revisiones de que fue objeto, cada una de las cuales refleja un nuevo desarrollo de pensamiento basado en investigaciones cada vez más fructíferas acerca del inconsciente. Los proyectos iniciales del trabajo son indudablemente de gran significado para el estudioso de la psicología y de la psiquiatría, y por lo tanto se incluyen en los Apendices, que comprenden las formulaciones de los conceptos junguianos de arquetipo y de inconsciente colectivo, al par que su muy próxima teoría de los tipos.