El proceso de degradación institucional y legislativa emprendido por el gobierno de coalición PSOE-Podemos con la ayuda de sus socios parlamentarios, los nacionalistas catalanes y vascos, ha situado a la democracia española en uno de sus momentos más críticos desde su alumbramiento en el año 1978.
El Partido Socialista, uno de los protagonistas de la Transición y del advenimiento de la Constitución del 78, ha asumido tanto los métodos de la izquierda radical como la dialéctica y los objetivos del secesionismo, lo que se ha traducido en una suerte de peronización de España caracterizada por el cuestionamiento sistemático de la legitimidad de los contrapoderes –especialmente del poder judicial– y por la colonización de las instituciones, cuya necesaria neutralidad ha quedado relegada a favor del activismo y de la militancia.
En este ensayo, la abogada y columnista Guadalupe Sánchez desgrana cómo, con la pandemia como ventana de oportunidad, se han transformado las instituciones democráticas en agencias gubernamentales, se ha instrumentalizado la identidad sentimental para monopolizar el debate público y se ha instalado en la sociedad española la idea populista y totalitaria de que el voto legitima a la mayoría para situarse por encima de la ley y despreciar la separación de poderes.
Los mecanismos de censura específicos de la RDA fueron el marco condicionante de una literatura audaz y comprometida, que se nutría en buena medida de la tensión con su contexto. La República Democrática Alemana (RDA), el efímero país nacido de la partición del Reich tras la Segunda Guerra Mundial, ha quedado en el imaginario colectivo como un ejemplo de censura política y social. Ahora bien, el presente ensayo se centrará en analizar la práctica de esa censura en el ámbito de la literatura de ficción y cómo esta se desenvolvió bajo tales condiciones. Ibon Zubiaur reconstruye la historia de este sistema político y la complementa con la visión de los protagonistas a través de sus cartas, diarios y memorias. Además de un certero análisis histórico del surgimiento, consolidación y final del sistema de censura, selecciona y analiza algunas novelas ―de autores como Fritz Rudolf Fries, Alfred Wellm, Stefan Heym, Brigitte Reimann, Volker Braun, Christoph Hein, entre otros― que ilustran la disparidad de suertes que podía correr un libro en esas épocas.
Un libro sorprendente que descubre cómo afectan las relaciones más íntimas y personales de los reyes y otros poderosos a la historia de España.
Marta Robles ha revisado nuestra historia en busca de todas esas aventuras amorosas y sexuales que protagonizaron reyes, reinas, mandatarios y otros poderosos: desde Rodrigo, el último rey visigodo, hasta Alfonso XIII, pasando por los demás representantes de las dinastías Astur, Borgoñona, Trastámara, Habsburgo y Borbón.
El resultado demuestra que, lejos del puritanismo de la historia oficial, sus protagonistas —acompañados por sus consejeros, validos, ministros, cortesanos, esposas, concubinas e hijos legítimos o ilegítimos— no solo batallaron y gobernaron, sino que además gozaron y se divirtieron mucho más que el resto de los mortales. Y también que todos ellos, como cuantos no tienen poder ni riquezas, fueron vulnerables al amor y a los arrebatos incontenibles de la carne.
Un libro lleno de sorpresas y curiosidades íntimas —a veces subidas de tono—, con frecuencia interpretadas por personajes insospechados.
Este libro está en el inicio del diálogo contemporáneo entre el budismo y el cristianismo, cuestión que sigue teniendo la misma relevancia que cuando fue publicado por primera vez, hace cinco décadas, tal como afirma Javier Melloni en su introdución.
El jesuita Hugo Lassalle vivió en Japón más de sesenta años. Durante ese tiempo descubrió que la meditación zen podía enriquecer enormemente no solo la fe y oración cristianas, sino que también podía renovar la vida de cualquier persona, fuese o no creyente.
Aunque desde que se escribió este libro han cambiado muchas cosas en el mundo, las claves que nos proporcionan estas páginas siguen siendo de gran actualidad, tanto para profundizar en la propia fe cristiana como para abrirse al modo oriental de adentrarse en el corazón de la realidad, a través de la meditación silenciosa.
Es el despertar de una nueva conciencia de la especie humana lo que el autor ya entrevió entonces.
La crónica negra es un retrato de la sociedad a través de los sucesos que la estremecen. Confluyen en ella nuestros miedos y nuestras pasiones, lo mejor y lo peor de cada uno, nuestras grandezas y nuestras miserias. Pero ¿por qué sentimos esta atracción universal por conocer el detalle de las tragedias humanas? Porque son el puro reflejo de una realidad que no vemos tan lejana y, aunque nos haga sentir incómodos, en el fondo también nos reconocemos en ella. Como apuntan los autores en su introducción: «En la vida y en la muerte hay más preguntas que respuestas, más dudas que certezas. Y el ansia de conocimiento del ser humano, impulsado por el instinto de supervivencia, le lleva a buscar con avidez las claves para descifrar el hechizo y para descubrir, si los hay, los límites de cada uno de nosotros».
La búsqueda de la verdad es el inicio de un movimiento de elevación, de distancia, de libertad, de paz. La filosofía, su práctica existencial, es justamente esa forma de la acción y del amor (del amor a todas las cosas por su sentido verdadero). La erudición, la lógica o los métodos son los apoyos ulteriores de este acontecimiento espiritual, el cual, como todos los acontecimientos, no tiene su origen simplemente en el hombre, pero exige de este una tensión máxima, un punto máximo de la inquietud de su corazón. Los ensayos que se contienen en este libro ilustran momentos de filosofía. Su finalidad es la de animar a sus lectores a penetrar con valentía en ciertos textos y ciertos autores de nuestra riquísima tradición espiritual, sin dejarse intimidar por obstáculos fingidos (terminología complicada, abstracción extraordinaria, necesidad de una erudición enorme para entender algo, etc.). Para ello se recurre a una exposición apoyada lo más posible en los clásicos preferidos del autor, entre los que se encuentran Platón, Rosenzweig, Lévinas o Michel Henry.
Alfonso Berardinelli, agitador cultural e indómito relator de la realidad social de nuestro tiempo, afila su pluma para desvelar el engaño de la política de masas y la degradación de Europa, cuya cultura se desvanece entre el ruido de los rumores y las fake news que mueven el mundo. Italia es el embrión de esta Europa ahogada por un pensamiento único.
Publicado por primera vez en forma de libro en 1823, Ensayos de Elia ha terminado por convertirse en una de las expresiones literarias más logradas del pensamiento romántico inglés. Pese a que su segundo volumen, Los últimos ensayos de Elia, no vería la luz hasta diez años más tarde, las primeras piezas de la colección comenzaron a aparecer en The London Magazine en 1820 y continuaron publicándose periódicamente hasta 1826. El tono personal y coloquial de sus textos hizo que Lamb se granjease una enorme popularidad entre los lectores. Al igual que sus cartas, estos ensayos, implícitamente nostálgicos y melancólicos, dan cuenta de una personalidad literaria rebosante de ironía, ingenio y humanidad, y hacen suya la mítica afirmación de Montaigne según la cual Lamb mismo (oculto tras la máscara de Elia, aquí) vendría a ser la materia de su libro.
Como señalara Hernán Cortés, hubo un tiempo en que los españoles tenían a su alcance todo lo posible. Y lo posible en el siglo XVI no tenía nada que se le equiparase.
Pocas veces ha habido una época más rica que el Siglo de Oro español. El esplendor intelectual, la exuberancia vital, política, científica y mística fueron tan abundantes que tienden a caer en el olvido, más allá de nombres inevitables como Cervantes y Calderón, Lope y Góngora, fray Luis de León y Teresa de Ávila, por citar a unos pocos y traicionar a unos cientos.
Se diría que un periodo tan deslumbrante es inabarcable. Consciente de ello, Gregorio Luri opta por abordarlo desde una perspectiva arriesgada y original: siguiéndole el rastro a las manifestaciones del yo; un yo genuinamente español, que potencia la pasión frente a la razón; rastreando ese yo, en un país que se sueña eje del mundo y cuya lengua se crea y recrea con viveza.
Todo con la clara intención pedagógica de poner a disposición del lector español un patrimonio que le pertenece, al menos mientras nuestro Siglo de Oro no se nos convierta en un país extranjero cuya lengua nos resulte incomprensible.
Una obra que consigue despertar el entusiasmo de pasar horas entre los grandes.
El espejo y el oráculo ofrece, en un lenguaje accesible, una visión exhaustiva de la estética de Schopenhauer. La obra sitúa al filósofo en el contexto intelectual de su momento, de modo que pueda comprenderse su singularidad como pensador de la belleza y de lo terrible.
A continuación, el libro se desplaza desde “la filosofía del espejo” al lugar opuesto. Tras dejar atrás la juventud, Schopenhauer desarrolló una “filosofía del oráculo”, de vocación activa, para comerciar con el mundo en las disputas sociales, en la pugna por el prestigio burgués y en la satisfacción de necesidades. Esta segunda sección oracular versa sobre temas como la astucia, la dialéctica, el honor, la vanidad, la vejez o la amistad, que no siempre han sido atendidos por los intérpretes.