En República mortal, el premiado historiador Edward J. Watts presenta una nueva historia de la caída de la República de Roma que explica por qué los ciudadanos romanos cambiaron la libertad por la dictadura. Durante siglos, al tiempo que Roma se convertía en la principal potencia militar y política del Mediterráneo, sus instituciones de gobierno, reglas parlamentarias y tradiciones políticas lograron fomentar la negociación y el compromiso. Sin embargo, a partir del año 130 a.C., dirigentes romanos como Sila, Pompeyo, Marco Antonio o Julio César empezaron a usar cada vez más las instituciones para buscar el lucro individual y obstaculizar a sus rivales, hasta que los enfrentamientos entre los políticos dieron paso a la violencia política en las calles. El terreno estaba abonado para unas guerras civiles destructivas y, al final, el reinado imperial de Augusto. Por encima de todo, la República romana enseña a los ciudadanos de nuestros días los peligros de consentir la obstrucción política y coquetear con la violencia. La historia de Roma demuestra con claridad que, cuando los ciudadanos miran hacia otro lado para no ver que sus dirigentes tienen comportamientos corrosivos, su república está en peligro de muerte.
Las mujeres de las que se habla en este libro llegaron a España en el convulso siglo XX, para cubrir la guerra civil o para recorrer un país posbélico. Fueron mejores que sus compañeros, maridos o amantes, y esta no es una afirmación sólo para agitar conciencias. Ellas tuvieron que superar más adversidades, ya que hicieron frente a la displicencia, el paternalismo y el machismo propios de aquella sociedad. Muchas lucharon para denunciar lo que suponía para el resto del mundo que el fascismo de Franco triunfara, y escribieron tan buenas crónicas y libros como sus pares masculinos. Pero ellas reposan en el rincón de la historia. Ana Cañil recorre en estas páginas los pasos de Nancy Cunard, Simone Téry, Virginia Cowles, Lillian Hellman o Sylvia Plath, entre otras, por nuestro país, una tarea al mismo tiempo hermosa e infructuosa: redescubrir sus caminos, con sus obras en la mano, es una satisfacción, pero apenas hay rastro de ellas, salvo una calle dedicada a Tina Modotti en Gijón. Leyendo este libro se abren nuevas lecturas de la historia y se atisba que aún hay mucho que rescatar del olvido.
En la víspera de Año Nuevo de 1977, el presidente Jimmy Carter brindó por Mohammad Reza Pahlavi, rey de reyes, y por el Estado de Irán, aliado clave de Estados Unidos en la Guerra Fría. En esos momentos, Irán tenía el quinto ejército más grande del mundo, una floreciente capital en expansión, enormes ingresos petroleros y una presencia policial que sofocaba cualquier voz disidente del régimen. Catorce meses después, sin embargo, el sah huía al exilio, derrocado contra todo pronóstico por una revolución religiosa liderada por un ayatolá llamado Jomeini. ¿Cómo es posible que Estados Unidos, con ingentes recursos procedentes de la CIA y miles de militares en la región iraní, no lo viera venir?
Con un estilo vibrante, ingenioso y sumamente preciso, Scott Anderson reconstruye la fascinante historia del colapso de una superpotencia política y revela cómo la Revolución iraní, que fue tan decisiva como la francesa o la rusa, prefiguró los enfrentamientos entre las masas religiosas y las élites en todo el mundo.
Con la destrucción de Cartago, Roma se quedó sin un enemigo a su altura y con el Mediterráneo convertido en una suerte de lago privado. Solo una potencia podía interponerse en su destino: la propia Roma. Los años finales de la República estuvieron marcados por las conspiraciones, las guerras civiles y la transgresión de todos los límites legales. La sangre a borbotones de las legiones y de los políticos romanos marcaron los años finales de un sistema político que colapsó antes de evolucionar hacia un imperio que dominaría medio planeta.
Bienvenido al lado tenebroso de la historia romana. Aquí le espera un mundo a veces estridente y a veces amenazador, pero siempre inquietantemente familiar. Es un mundo de consumo de drogas, pérfidos asesinatos, oscuros cultos, misteriosos asuntos de Estado, corrupción, brutales peleas entre bandas y extrañas obsesiones. Aquí no encontrarás senadores y matronas morales, sino políticos sin escrúpulos, prostitutas expertas en todas las artes, agentes secretos con nervios de acero, ingeniosos diseñadores de armas y envenenadores a sangre fría. Bienvenido a la Roma oscura.
¿Era drogadicto Marco Aurelio? Se dice que el emperador-filósofo consumía opio. ¿Construyó realmente Arquímedes, el ingenioso maestro constructor de Siracusa, una superarma? ¿Y llegó a reunirse una logia secreta en la basílica subterránea que los arqueólogos han descubierto en los bajos fondos de Roma? ¿Cómo podía uno mandar al otro barrio a los rivales?, ¿con veneno?, ¿con magia? Estos y otros muchos misterios aguardan a los lectores de Roma oscura, una fascinante historia del salvaje mundo romano.
Los secretos mejor guardados de la Ciudad Eterna no solo hablan de triunfo: hasta el mayor imperio de la historia tiene debilidades fatales. Roma victa recoge una mirada nueva, apasionante y rigurosa, además de profundamente humana, de todo lo que Roma fue pero a veces trató de olvidar.
Roma no fue invicta: fue resistente.
No fue perfecta: fue humana.
Y cada cicatriz la construyó más que todas sus victorias.
Iban Martín construye aquí una historia fascinante que nos sumerge en un auténtico descenso a los infiernos: desde las derrotas militares a la corrupción, desde la humillación política al delirio imperial, este libro es tanto una crónica de los hechos como una crítica al relato oficial. Roma también fue esto: gloria y fracaso, orgullo e infamia. Lejos de debilitar su legado, esta obra lo hace más grande, deslumbrante y necesario.