Lo que podemos aprender del ascenso -y caída- de algunas de las civilizaciones más importantes de la historia
Todas las edades de oro están marcadas por períodos de espectacular florecimiento cultural, exploración científica, logros tecnológicos y crecimiento económico. Sin embargo, no hay dos iguales: sus creencias, sociedades y lugar en el mundo varían. A pesar de ello, todas esas épocas de esplendor han llegado a su fin, ya sea por presiones externas o por fracturas internas; por exceso de arrogancia o por falta de cautela.
El historiador y ensayista Johan Norberg analiza en Momentos cumbre de la humanidad siete de las mayores civilizaciones -la antigua Atenas, la República romana, el Bagdad abasí, la China de los Song, la Italia del Renacimiento, la República holandesa y la anglosfera- e intenta destilar sus puntos fuertes y sus debilidades para responder a la pregunta:
¿CÓMO PODEMOS ASEGURARNOS DE QUE NUESTRA EDAD DE ORO ACTUAL NO TERMINE?
Tan perspicaz como fascinante, este libro es a la vez un canto a nuestro increíble progreso y una advertencia de que no podemos permitirnos ser complacientes.
La antigua Roma como nunca antes te la habían contado: lo que creías saber, lo que no sabías y mucho más que ni te imaginas.
Asociamos la antigua Roma con batallas, legionarios, acueductos, gladiadores. Emperadores sabios y emperadores locos. Rómulo y Remo, dioses y diosas, cristianos y leones, pan y circo. Señores con toga y señoras con peinados imposibles. Esclavos. Orgías. El Senado, las termas, alcantarillas, letrinas. Pompeya y Herculano, Marco Antonio y Cleopatra, Julio César. ¿Te suena? Pero, ¿seguro que fue como creías? ¿Y si hay mucho más?
En este libro tiramos del hilo para descubrir un montón de piezas poco conocidas, algunas perdidas, descabaladas o mal colocadas, de ese gran mosaico que fue Roma, sobre el que todos todavía caminamos. Te invitamos a reconstruirlo.
Siguiendo la estela de Stefan Zweig, Marianne y Pedro Barceló ofrecen aquí un recorrido por la historia del mundo clásico a través de una galería de temas, figuras y personajes mitológicos, literarios e históricos que se extienden en un arco cronológico desde la Grecia arcaica hasta la Edad Media bizantina. Desfilan por sus páginas personajes como Nerón, Heliogábalo o Diocleciano, mujeres apasionantes como Mesalina, Agripina o la reina Zenobia y figuras literarias como las que pululan por el "Satiricón" de Petronio o por los escritos de Séneca. Una constelación de historias individuales que iluminan el universo fascinante de la cultura clásica. Prólogo de David Hernández de la Fuente
¿Cómo hemos pasado de sociedades pequeñas de cazadores-recolectores, en las que cualquier miembro ajeno a ellas era considerado un enemigo, a coexistir en civilizaciones extensas en las que nos codeamos cada día con multitud de desconocidos? ¿Qué se ha removido en nosotros para pasar del impulso xenófobo de hacer la guerra a los forasteros a convivir con ellos tratándolos con benigna desatención? ¿Cómo ha sido el tránsito de la ética de la sabana a la ética de la civilización?
Se ha producido una evolución importante desde la moral que imperaba hace millones de años en las minúsculas colectividades de nuestros ancestros hasta la actual moral de las civilizaciones extensas. Hemos alcanzado lo que se denomina dominio ecológico: estamos en lo alto de la cadena trófica y ya no tenemos depredadores importantes de los que preocuparnos. Ahora, las principales presiones de selección que se ejercen sobre nuestra especie proceden de ella misma.
En este lúcido ensayo, el erudito ensayista francés analiza la obra de Élisabeth Louise Vigée Le Brun, una de las pintoras más brillantes e ignoradas de las últimas décadas prerrevolucionarias en Francia. Retratista magistral «capaz de conjugar el parecido fiel con la idealización impalpable», Vigée Le Brun fue la aliada a la que escogió María Antonieta para ofrecer una imagen humana y digna de ese mundus muliebris que ella representaba y que, supuestamente, corrompía el prestigio y la autoridad de los monarcas a fuerza de afeminarlos. Un relato fascinante que recrea con magnífica precisión el virulento despertar de una misoginia política, moral y social que hizo de la reina María Antonieta y su retratista oficial sus chivos expiatorios.
La historia que conocemos sobre el surgimiento del mundo moderno otorga el papel central a la Era de los Descubrimientos europeos y a la búsqueda de rutas hacia Asia, relegando a África a un segundo plano o borrándola por completo de la narrativa.
En este extraordinario libro, Howard W. French demuestra que el primer impulso de la exploración europea no fue llegar a Asia, sino establecer contacto con las legendarias sociedades negras de África Occidental y su prodigiosa riqueza en oro. Fue en las costas africanas donde los navegantes perfeccionaron sus técnicas de cartografía y navegación. Fue el comercio del oro africano, descubierto por los portugueses en 1471, el que financió las posteriores expediciones a Asia. Y fueron los africanos y sus descendientes esclavizados quienes, con su trabajo forzado en las plantaciones de azúcar y algodón del Nuevo Mundo, impulsaron la acumulación de capital que hizo posible la Revolución Industrial y el ascenso de Occidente.