En 1716, una aristócrata inglesa llega a Constantinopla como esposa del embajador británico ante la Sublime Puerta. Lo que escribe desde allí desmiente buena parte de la imagen que Europa había construido del mundo otomano. Vestida a la turca y libre de prejuicios, Mary Wortley Montagu observa los bazares, las mezquitas, la vida en las calles y las ceremonias de la corte, pero también accede a espacios vedados a los hombres europeos: los baños, los harenes y la intimidad femenina. Sus cartas hablan de medicina
-introduce en Europa la vacuna contra la viruela-, de costumbres, de placer y de poder, con una lucidez poco común para su tiempo.
Estas Cartas desde Estambul son una crónica vibrante y llena de humor sutil sobre Constantinopla y los países que recorre antes y después de su estancia: una mirada comparativa entre culturas que sacudió a sus contemporáneos y alimentó durante décadas el imaginario orientalista en la literatura y las artes. Leídas hoy, conservan intacta su energía crítica y su capacidad para cuestionar los relatos heredados sobre Oriente y sobre la condición de las mujeres.
Mr. Shaitana es muy conocido por las fiestas que da en su casa. Sin embargo, se trata de un hombre extravagante del que todos desconfían. Además, tiene una afición poco usual: coleccionar criminales que han evadido la justicia.
En una de sus cenas, convoca a cuatro sospechosos de asesinato y a cuatro criminólogos, entre los cuales se encuentra Hércules Poirot. Tras una partida de bridge, descubren que el anfitrión ha sido asesinado por uno de los invitados…
Para averiguar el culpable, Poirot tendrá que ahondar en la psicología de cada sospechoso. ¿Quién de ellos tiene la mente fría de un asesino sin compasión?
La segunda entrega de la saga best seller de Sarah J. Maas, la autora internacional de fantasía más leída.
Unidos por la sangre.
Tentados por el deseo.
Liberados por el destino.
Bryce Quinlan y Hunt Athalar han salvado Ciudad Medialuna, por fin ha llegado el momento de bajar la guardia y tratar de volver a la normalidad. Para ello, han acordado tomárselo con calma y no empezar su relación hasta el Solsticio de Invierno, si es que antes no incendian la ciudad con su deseo.
Pero todavía no están fuera de peligro. Cuando Bryce, Hunt y sus amigos se ven involucrados en un movimiento rebelde del que no quieren formar parte, se dan cuenta de que tienen que tomar una decisión: callar mientras otros sufren o luchar por un mundo mejor.Y la verdad es que callar nunca se les ha dado bien.
Una serie con personajes cautivadores, un mundo epico al borde de la guerra y una heroína de armas tomar que no se detendrá ante nada para proteger su ciudad, y la deliciosa tensión que caracteriza las novelas de Sarah J. Maas, autora de Una corte de rosas y espinas.
Un mundo en la oscuridad.
Una chispa ardiente.
Un fulgor de las estrellas.
Bryce Quinlan nunca esperó ver otro mundo diferente a Midgard, pero, ahora que lo ha hecho, lo único que quiere es regresar a su hogar. Todo lo que ama está en Midgard: su familia, sus amigos, su pareja. Atrapada en un mundo extraño, necesitará hacer acopio de todo su ingenio para poder volver a casa... y no será una tarea fácil, porque no tiene ni idea de en quién puede confiar.
Hunt Athalar se ha visto envuelto en bastantes líos a lo largo de su vida, pero este podría ser el más complicado. Después de conseguir todo lo que siempre quiso, ahora está de nuevo encerrado en los calabozos de los Asteri, sin conocer el paradero de Bryce. Está desesperado por ayudarla, pero mientras no pueda escapar del yugo de los Asteri, tiene las manos atadas. Literalmente.
En esta atractiva y emocionante secuela de Casa de tierra y sangre y Casa de cielo y aliento, la serie de Ciudad Medialuna alcanza un nuevo clímax.
Casa de muñecas es una influyente obra teatral. Cuando se publicó, generó gran controversia ya que critica fuertemente las normas matrimoniales del siglo XIX. La obra es un poderoso comentario sobre la liberación de la mujer, la dignidad humana y la crítica al patriarcado y los prejuicios sociales. Nora, la protagonista, no le está permitido decidir sobre su destino. Esa responsabilidad le corresponde a su esposo, pero está de acuerdo en la forma en que las mujeres eran vistas como esposas obedientes y madres, y cómo los roles sociales y las presiones económicas limitaban su desarrollo personal. La mujer busca el reconocimiento como ser humano autónomo, que desea liberarse de los convencionalismos sociales y morales.