Veinte años después del final de la Segunda Guerra Mundial, el NPD, un partido neonazi alemán, obtuvo un éxito sorprendente en las urnas. En ese contexto, Theodor W. Adorno dio una conferencia en la Universidad de Viena, invitado por la Asociación de Estudiantes Socialistas de Austria. Desde nuestra encrucijada actual, el interés de esta charla es mucho más que histórico.
En ella analizó los objetivos, recursos y tácticas del nuevo radicalismo de derecha de su época. Contrastándolo con el «viejo» fascismo nazi, expuso las razones para semejante recepción positiva. Este libro de Adorno es como un mensaje en una botella lanzado cincuenta años atrás cuya lectura tiene un inestimable valor en nuestro presente.
En 1971 se publicaba Teoría de la justicia, una obra destinada a convertirse en el gran clásico contemporáneo de la filosofía política y que convertiría a su autor, el filósofo norteamericano John Rawls en uno de los pensadores más influyentes del último medio siglo. En la obra, en la que aparecía formulado el famoso experimento del “velo de ignorancia”, Rawls desafiaba los planteamientos tradicionales de la filosofía política al proponer un modelo de justicia basado en la igualdad, la equidad y los intereses racionales de los individuos.En este ensayo, abundantemente documentado y accesible, el filósofo Ángel Puyol presenta y analiza las ideas centrales de la teoría política de Rawls, sus principios de justicia y el impacto de su obra en los debates contemporáneos.
Este libro es uno de los pilares básicos en la defensa del realismo científico. Su aportación ha sido fundamental en el desarrollo de varios argumentos en apoyo de las posiciones realistas. Niiniluoto defiende un realismo científico alejado tanto del realismo ingenuo como del realismo metafísico. Considera que la realidad no es tal como se nos presenta de forma inmediata, sino que accedemos a ella a través de nuestros esquemas conceptuales; y considera que no hay ni habrá en un hipotético final de la ciencia una descripción única y verdadera de cómo es el mundo. Por lo tanto, hemos de aceptar el pluralismo ontológico y el perspectivismo para articular un realismo adecuado al funcionamiento real de la ciencia. No obstante, Niiniluoto argumenta que la aceptación de estas tesis es compatible con la defensa de la teoría realista de la verdad como correspondencia. Nuestro conocimiento del mundo a través de la ciencia es falible y perfectible, pero, como ya defendió Karl Popper, nuestras ideas científicas son crecientemente verosímiles.
Este libro reúne las investigaciones más avanzadas de Edmund Husserl sobre la moral y la ética, elaboradas en sus últimos años.
En este libro, el fundador de la fenomenología desplaza su atención desde los valores como objetos ideales hacia la voluntad concreta que se dirige a fines. Este giro ético, impulsado por el trauma de la Gran Guerra, abre paso a una comprensión de la persona como centro activo de sentido, en la que el amor —antes que el deber— se convierte en la base misma de la vida moral.
A partir de este desplazamiento, Husserl aborda nociones como el sacrificio, la entrega amorosa y la dignidad, no como abstracciones normativas, sino como experiencias vividas que revelan la estructura profunda del sujeto ético. Lejos de una ética formal, estas lecciones tardías dan cuerpo a una fenomenología existencial, íntimamente ligada a la vida concreta y a la posibilidad de una renovación interior del mundo a través de la voluntad.
"Reflexiones sobre la filosofía del hitlerismo" es un artículo aparecido en la revista Esprit, en 1934, poco después del ascenso de Hitler al poder. Como escribió Levinas en un post scriptum de 1990: "El artículo parte de la convicción de que el origen de la sangrienta barbarie del nacionalsocialismo no radica en una anomalía contingente del razonamiento humano, ni en algún malentendido ideológico accidental. Encontramos en este artículo la convicción de que esta fuente surge de una posibilidad esencial del Ómal elemental" a la que puede conducirnos la lógica y contra la que la filosofía occidental no estaba suficientemente pertrechada".
«Para Simone Weil, la acción política, incluso la acción revolucionaria, debe ser concebida como una acción metódica y racional -lo que equivale para ella a una forma de trabajo- en la que hay que esforzarse por evitar, en la medida de lo posible, que se desaten las pulsiones irracionales y la violencia. La verdadera revolución es un himno a la vida, una manera de respetar al ser humano poniendo remedio a la explotación, a la opresión y a la injusticia, ahí donde se manifiesten. Si el fin de la revolución se autonomiza, es decir, si la revolución se torna un fin en sí, dejando de ser un medio para mejorar la vida humana, termina perdiendo su significado». (Del prólogo de Cristina Basili) Traducción de Íñigo Sánchez-Paños y Elena M. Cano