Palabras que hieren ha sido reconocido universalmente como una obra magistral y uno de los libros más importantes de Judith Butler. En este análisis de los debates alrededor del discurso de odio, la pornografía y la homosexualidad, Butler sostiene que las palabras pueden herir y que la violencia lingüística es un tipo de violencia particular. También sostiene que este discurso es emocional y fluido porque sus efectos a menudo escapan al control del hablante, moldeados por la fantasía, el contexto y las estructuras de poder.
Butler insta a la cautela en el uso de la legislación para restringir y censurar la libertad de expresión, pues aunque el discurso de odio puede reforzar las estructuras de poder, también puede replicar el poder en formas que separan el lenguaje de su capacidad de causar daño. Por ejemplo, en los casos en que el lenguaje injurioso es internalizado por prácticas estéticas que buscan enfrentarse al daño y reducirlo, como ocurre en el rap y en la música popular, las palabras también pueden ser una forma de reconocimiento y usarse como réplica.
Un desafío a las doctrinas filosóficas imperantes en nuestra época.
Aunque Ayn Rand pasó a la historia principalmente por sus formidables novelas, convertidas en auténticos clásicos modernos, también alumbró un pensamiento originalísimo y tremendamente influyente. La autora, de hecho, se consideraba a sí misma novelista y filósofa al mismo tiempo.
En este libro Ayn Rand presenta los fundamentos de su filosofía a partir de extractos de sus novelas, reconstruyendo las líneas generales del armazón filosófico que está implícito en todas ellas. En el ensayo que da título al libro, Rand acomete un análisis de la cultura occidental, explica las causas de su progreso, su declive y su presente bancarrota, y señala el camino hacia un renacimiento intelectual.
'Aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a otros', dijo el sabio Solón. Pero ¿cómo consigue nadie gobernarse a sí mismo sin saber siquiera en qué consiste ese 'sí mismo'? En estos momentos, cuando estamos asistiendo al fracaso de los sistemas democráticos, el quebrantamiento de todos los pactos de Estado y, por parte de Europa, un nuevo llamamiento a la beligerancia, es tiempo de responder a esa pregunta. Porque sin el debido conocimiento de lo que somos, me temo que no nos será posible elaborar y poner en práctica la ethopolítica que necesitamos si queremos volver a hacer de este planeta un lugar habitable. Con esta convicción es como me propuse recorrer, en estos breviarios, los cinco reinos (ético, político, espiritual, artístico y educativo) en los que se fraguan nuestros mundos y el lenguaje que los sostiene. ¿Será utópico pensar que, mediante una educación senti-mental podamos algún día dejar de ser esa tribu de ratones que, sin percatarse del incendio, siguen a ciegas la flauta que más alto suena?
Con su reconocida erudición y su incontenible instinto narrativo, George Steiner nos adentra con este cautivador volumen en temas tan jugosos y variados como las peculiaridades de la «cultura americana», la historicidad de los sueños, la interpretación que Wittgenstein hiciera de Shakespeare, así como diferentes visiones sobre el enigma de la revelación en el lenguaje.
Volver a construir el «arte» y el «acto» de la lectura en un tiempo en el que estos se ven sometidos a una enorme presión por parte de los más recientes movimientos de crítica literaria; indagar sobre el estatus del libro, sobre el judaísmo y su trágico destino; abordar el problema de la traducción poética y del poder creador de la mentira desde una perspectiva completamente novedosa; apostar por la trascendencia de la palabra en una sociedad que asiste perpleja a una revolución técnica mucho más radical que la iniciada por Gutenberg… Estos son algunos de los temas que reaparecen en Pasión intacta, reelaborados en forma de apasionantes reseñas y conferencias.
Una obra que recoge las ideas de Locke acerca de la educación y que se convertiría en un referente para escritos pedagógicos posteriores y sobre cuyos principios se fundamentaría la formación específica del gentleman, y que servirían de base en un futuro para la educación de toda la sociedad.
El emperador Marco Aurelio Antonino fue consignando en privado este ejemplo único de escritura de sí y sobre sí, enmarcado en la filosofía estoica, durante los años en los que comenzó la decadencia de Roma. Al margen de la corte, la púrpura y las convulsiones de la época en la que fue redactado este diario de mejora personal, sus hondas reflexiones apuntan a la constitución desnuda de cualquier ser humano.