En 1961 Foucault presenta la tesis complementaria para la obtención de su doctorado: la traducción al francés de la Antropología en sentido pragmático, de Kant, acompañada de una formidable y extensa introducción. Ese texto es la base de este libro. Una pieza que puede leerse -y de hecho así lo ha sido en general- en relación estrecha con Las palabras y las cosas, publicado pocos años más tarde, en 1966. En ambos hay una reflexión crítica sobre el sueño antropológico, sobre el humanismo moderno, sobre el estatuto de las ciencias humanas.
Hay una línea, muy trabajada, que vincula a Foucault con Nietzsche, a través de Heidegger. Existe también otra genealogía, menos frecuentada pero igualmente productiva, que llega a Kant a través de Heidegger. En Una lectura de Kant, Foucault se apoya decisivamente en la lectura que Heidegger realiza del autor de La crítica de la razón pura. La tesis centra de Foucault, según la cual la modernidad, y por lo tanto el kantismo, es la época en la que el pensamiento piensa la finitud a partir de la finitud, suena como un eco de las expresiones de Heidegger. Pero Foucault va más allá, pues extiende esta tesis a la problemática general de las ciencias humanas.
El interés de Una lectura de Kant reside, entonces, en situarse en el cruce de todos estos caminos. Es un punto de pasaje ineludible para comprender el desarrollo posterior de la obra foucaultiana, pero también un libro que renueva la forma de leer a Kant.
Obras como Una recensión literaria desmienten algunos tópicos sobre el genial pensador danés, al que se suele considerar tan centrado en la existencia individual que olvida las circunstancias sociales, tantas veces penosas, que determinan la historia humana. Lo cierto es que, frente al elitismo de las corrientes liberal y conservadora de su tiempo, Kierkegaard abrazó decididamente la causa del «hombre corriente».
Resulta paradójico que lo que comenzó siendo una mera reseña literaria sobre la novela de 1845 Dos épocas, de Thomasine Gyllembourg, que relata las vicisitudes de una familia de la alta burguesía de Copenhague, terminara convirtiéndose en un libro que apareció un año después.
La importancia de este escrito es doble. Por una parte, Kierkegaard expone en él su concepción del arte de la novela, que presenta numerosos puntos de contacto con las fases del discurrir de la vida. Por otra, el autor se pronuncia sin reparos en materia política y social, hasta el punto de formular un juicio crítico sobre la modernidad. Y lo que resulta más sorprendente: el diagnóstico de Kierkegaard es profético, en el sentido de que muchas de las notas que describen la sociedad de su tiempo se pueden aplicar a las actuales sociedades de masas, hasta el punto de constituir una llamada de atención que conviene tomar en serio.
Cada ciudad tiene en sus visitantes posibles traductores que, a través de sus impresiones, puntos de vista y observaciones, pueden llegar a teñir la visión de otros y acaso estimularlos o confundirlos. Por eso vale la pena considerar que este libro, fundado en cuarenta y cinco años de visitas sostenidas a París, es apenas una traducción más de las muchas que podrían hacerse de la capital de Francia, debida a los intereses y experiencias de Jorge Fondebrider, poeta y ensayista argentino, traductor consecuente de Gustave Flaubert, Guy de Maupassant, Georges Perec y un número significativo de poetas franceses contemporáneos. Con todo, por su rigor descriptivo y los muchos datos históricos, funciona asimismo como un vademécum para el eventual flâneur.
El texto pretende ofrecer una serie de reflexiones sobre algunos motivos hasta ahora desatendidos o no lo suficientemente tratados en el marco de la ya extensa bibliografía sobre Walter Benjamin. El libro gira en torno a su concepto de experiencia como algo vinculado a lo que denomina «facultad mimética». Lo que se propone es un recorrido por sus concepciones acerca del lenguaje, la historia, la narración literaria y el cine al hilo de su noción de la mímesis en cuanto que capacidad para la producción y el reconocimiento de semejanzas y correspondencias.
¿Qué le diría Epicuro a Elon Musk? ¿Y Diógenes a una celebrity de Instagram? Es más, ¿qué te dirían los viejos filósofos a ti? Sí, a ti.
Eres más griego de lo que piensas, todo lo que te pasa les pasó antes a ellos, tus problemas son los mismos y sus recetas para la vida siguen estando vigentes, pero desgraciadamente las hemos olvidado o malinterpretado. Es hora de volver a ellos.
El escritor y aventurero Fabián C. Barrio ha recorrido el mundo en busca de respuestas y las ha encontrado en los filósofos de hace tres mil años, cuyo pensamiento logró modelar quienes somos hoy. Sus enseñanzas son la base de este libro ameno, socarrón e iconoclasta que quiere subsanar «la duda más roedora a la que se enfrenta el primate moderno: ¿cómo coño consigo estar bien?».
Un texto capital del Renacimiento que nos recuerda que imaginar la libertad es más urgente que nunca.
Más de quinientos años después de su publicación, Utopía sigue siendo un hito del pensamiento político occidental, así como el más alto referente de la necesidad humana de construir mundos posibles.
Esta bella edición incluye una introducción del premiado escritor China Miéville, que analiza los límites de las utopías actuales a la vez que insiste en la necesidad de un pensamiento que imagine mundos posibles. Además, se añaden cuatro ensayos de Ursula K. Le Guin, una de las expertas más reputadas en pensamiento utópico, sobre su largo compromiso con la obra de Moro.