En la actualidad, el entretenimiento se está abriendo paso en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, propiciando un cambio fundamental en lo relativo a la comprensión del mundo. Sin embargo, esta tendencia hacia la ludificación choca con la tradición occidental. El ocio se relaciona con la distracción, la holganza y la intrascendencia, con la consecuencia e un mundo hedonista destinado a la decadencia y la nulidad. Asimismo, se opone al espíritu de la pasión, cultivada por las culturas cristianas, en la que se enaltecen el trabajo y el esfuerzo, el sufrimiento y la seriedad. Una prueba de ello es que el arte solo es considerado como tal si presenta dichas cualidades:sin padecimiento hay benalidad. Ante tal oposición, parece imposible una reconciliación. Sin embargo, ¿son realmente tan distintos y antagónicos el puro absurdo del juego con el puro sentido de la pasión?
En Caminar la vida, el reconocido antropólogo vuelve a uno de los temas que más le apasionan para mostrarnos una nueva aproximación, interdisciplinar y muy accesible, a la experiencia del caminar.
Romper con una vida rutinaria en exceso, reencontrar el mundo a través del cuerpo y del contacto con la naturaleza, sorprendernos con pequeños o grandes descubrimientos, o simplemente suspender las preocupaciones de la vida cotidiana durante unas horas, son algunos de los beneficios que nos concede una práctica tan antigua como accesible.
David Le Breton ofrece en este ensayo un nuevo y amplio compendio de legados filosóficos y literarios, desde Basho a Thoreau o Peter Matthiessen, que evocan y explican, en un lenguaje límpido y directo, el significado y las virtudes terapéuticas del caminar en un mundo regido cada vez más por la tecnología, el sedentarismo y la inmovilización.
Un convincente alegato para recuperar el deseo de renovación, de aventura y de reencuentro a través del caminar.
Cándido, por voluntad de su autor, es un cuento filosófico, pero como todo cuento filosófico o no, está conformado por un transcurso argumental y unas pautas o puntos de reflexión. El protagonista, es una encarnación nominal de la candidez, del optimismo (el título completo del cuento es Cándido o el optimismo), retrato paródico del bobalicón que espera que el mundo sea, en efecto el mejor de los mundos posible, pero Cándido es, además, el bastardo, condición que explica su actitud —la de Voltaire actuando a través de su personaje— frente a la hipócrita soberbia de las clases poderosas.
A través de la oscura burocracia kafkiana, la fantasmagoría de los pasajes parisinos, la huelga general revolucionaria o la inflación alemana de entreguerras, Benjamin construye una de las críticas más radicales contra el orden económico moderno: mostrar al capitalismo como una religión sin tregua, misericordia ni expiación.
Este libro es una fábula metafísica sobre la violencia de esa religión, sus jueces, policías, rituales y sacrificios. Al igual que en los relatos de Kafka, donde el poder se manifiesta como una fuerza invisible, omnipresente y arbitraria, el capitalismo opera dentro de la lógica del mito: un engranaje que domina cada aspecto de la vida para garantizar que nadie escape al destino de su explotación. Despojándolo de su fachada técnica, Benjamin revela su estructura mística y el profundo sueño en el que nos mantiene sumidos.
Este libro reúne 14 artículos y 2 conversaciones de Byung-Chul Han acerca de la expansión del capitalismo y sus consecuencias.
Lo que hoy llamamos «crecimiento» es en realidad la consecuencia de un aumento excesivo de carcinomas que destruyen el organismo social. Estos tumores metastatizan sin cesar y se multiplican con una vitalidad inexplicable y mortal. En cierto momento, este crecimiento ya no es productivo, sino destructivo.
El capitalismo ha sobrepasado hace mucho tiempo este punto crítico. Sus poderes destructivos producen catástrofes no solo ecológicas o sociales, sino también mentales. Los efectos devastadores del capitalismo sugieren la existencia de un instinto de muerte. Freud, inicialmente, introdujo la noción de «pulsión de muerte» con vacilación, pero luego admitió que «no podía pensar más allá» a medida que la idea se volvía cada vez más central en su pensamiento. Hoy es imposible refl exionar sobre el capitalismo sin considerar la pulsión de muerte.
Un Fernando Savater más libre e iconoclasta que nunca. Carne gobernada es posiblemente su obra más personal donde a través de un viaje por sus vivencias, reflexiona sobre la política actual, el deseo y la sensualidad en la madurez. Además de explicar cómo los acontecimientos recientes han motivado su cambio ideológico y criticar la clara decadencia política y cultura del Occidente, lanza un dardo al periódico en que siempre ha escrito, El País, y un alegato a favor de la libertad sexual de los mayores.
Con un tono narrativo y un lenguaje cercano lleva al lector por una travesía que agitará conciencias y levantará polémicas.