A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos.
¿Cómo podemos ser felices y libres a pesar de las vicisitudes de la vida? En esta obra maestra del pensamiento estoico, también conocida como Enquiridión, Epicteto nos invita a centrarnos en tratar de controlar solo lo que depende de nosotros y a aceptar lo que venga de fuera. Basándose en ejemplos prácticos y cotidianos, el libro condensa los principios del estoicismo, la corriente filosófica para la tranquilidad del espíritu, de la que, junto con Marco Aurelio y Séneca, Epicteto es el máximo representante.
Epicteto, un esclavo que tuvo que exiliarse de Roma precisamente por sus ideas filosóficas, nos ha legado sus consejos para hallar la tranquilidad de espíritu conociéndonos a nosotros mismos y a la naturaleza. Aquí se encuentra condensada la regla de oro de la filosofía estoica: el secreto de la felicidad y de nuestra plenitud depende solo de nosotros; se basa en nuestra capacidad para centrarnos en lo que podemos cambiar y aceptar lo que escapa a nuestro control. Una obra esencial de la sabiduría que enseña a vivir hablándonos clara y directamente de la amistad, del amor, de los placeres y de otros aspectos de la vida cotidiana.
Epicteto es uno de los filósofos más célebres de la corriente filosófica conocida como estoicismo, de gran popularidad en la Grecia helenística y en la antigua Roma. Vivió muchos años como esclavo, sin embargo, tras quedar en libertad, se convirtió en uno de los filósofos más famosos del mundo. Su doctrina se centra sobre todo en la ética, en el mejor modo de vivir la vida, y sus enseñanzas han pasado a la historia como unas de las mejores maneras de alcanzar la paz interior. Tanto es así que cuando hablamos de «tomarnos las cosas con filosofía», por lo general nos referimos a las ideas estoicas, y, por tanto, a las de Epicteto. Completa este tomo el pequeño tratado conocido como Tabla de Cebes, una obrita que presenta una alegoría de la vida humana, siempre en la encrucijada entre elegir el bien y el mal.
Durante su vida, Roland Barthes publicó poco sobre Proust —cinco textos o artículos— aunque él mismo confiesa que sin duda fue el autor que más leyó, ya desde la adolescencia pero especialmente en sus últimos años, durante el duelo por su madre, de la que constantemente hizo eco con la de la madre de Proust.
Este volumen reúne los textos de Barthes publicados en vida, la transcripción de tres emisiones que efectuó en France Culture, algunas obras inéditas, algunos fragmentos de un curso que llevó a cabo en el Collège de France y una importante selección de sus conocidos archivos personales.
Barthes abre caminos, toma atajos, adopta, descarta y ofrece una visión perfectamente moderna de un autor extraordinariamente moderno. Básicamente llena un vacío: faltaba el «Proust de Barthes» y aquí lo tenemos centelleante, vibrante, seminal.
El nombre de Derrida está estrechamente vinculado al término deconstrucción, idea que propugna la disolución de fronteras estrictas entre filosofía y literatura. Se convierte así en una estrategia de lectura, en un mecanismo textual por encima del autor y del texto.
En los márgenes de los folios de los manuscritos medievales los artistas daban rienda suelta a sus fantasías e imaginación, liberándose de las normas iconográficas imperantes para las miniaturas centrales. En este espacio de libertad se sitúan los textos aquí reunidos; por eso el libro se titula Marginalia. Escritos desde 2012 hasta la actualidad, algunos inéditos y otros por encargo para periódicos, revistas, o conferencias, sus temas son los habituales en mis libros de estudio (literatura, mística, arte) aunque tratados de modo diverso, junto a otros que se refieren a lecturas, experiencias, recuerdos, o situaciones vitales. Trabajo y vida se encuentran así imbricados, pues la intención que los orienta no es otra que la comprensión. Son reflexiones acerca de un verso, una escena fílmica, un acontecimiento, a la espera siempre de que la escritura desvele su significado. Se trata así de un conjunto de textos heterogéneos que el azar ha hecho que se encuentren, con la aspiración de que formen una unidad.