Este libro reúne una serie de ensayos breves, reseñas de libros, cuentos, parábolas e incluso programas de radio para niños y nos ofrece una nueva apreciación de cómo el pensamiento de Benjamin fue cambiando y madurando con el tiempo, a la vez que incluye varias de sus lecturas claves: textos de sus contemporáneos Ernst Bloch y Georg Lukács, de Paul Valéry, y de Heródoto y Montaigne.
El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas en el siglo III a. C. Esta filosofía prioriza las emociones positivas sobre las negativas y proporciona un marco para vivir bien y alcanzar la felicidad.Los estoicos tomaron las preguntas inquisitivas de Sócrates, la sencillez de los cínicos y grandes dosis del pensamiento cosmológico de Platón, y a partir de estos ingredientes forjaron algo nuevo y distintivo: una visión global y sistemática del mundo y del lugar que ocupa en él la humanidad.Adoptado por los emperadores de Roma, el estoicismo ha influido en filósofos a lo largo de los años, como Tomás Moro y Descartes, y actualmente experimenta un resurgimiento cultural. Desde la difusión de la ecuanimidad estoica entre los directores empresariales hasta la influencia de la psicología estoica en la terapia cognitivo conductual (TCC), el estoicismo sigue ofreciendo mecanismos para navegar por las complejidades de la condición humana y entre los que buscan la sabiduría en nuestros tiempos.Dividido temáticamente, Los estoicos contiene más de 100 citas de filósofos clave, como Zenón de Citio, Cleanthes, Diógenes de Babilonia, Catón el Joven, Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, que brindarán al lector numerosas herramientas emocionales y prácticas para vivir una vida mejor.
Esta obra nos sumerge en un recorrido fascinante por la visión del amor a través de los grandes pensadores de la historia. Partiendo de la idealización platónica o el pensamiento de Sartre y Montaigne, y pasando por las ironías de Nietzsche o la visión de Kierkegaard, las autoras examinan las creencias, contradicciones y pasiones que moldearon tanto el pensamiento filosófico como las experiencias personales de los filósofos. Este libro nos muestra su lado más humano y nos revela sus secretos y anécdotas, lo que consigue que logremos transformar a estos genios en figuras cercanas cuyas reflexiones sobre el amor siguen siendo relevantes hoy día.
Los grandes autores del llamado "siglo de Pericles" fueron discípulos de los sofistas, aquellos maestros que en la retórica ofrecieron al mundo una nueva enseñanza, desarrollando el arte de razonar y abriendo también la vía a todas las formas del pensamiento libre. Con fecuencia atacados y vilipendiados por una tradición ingrata, era necesario analizar qué rol desempeñaron los sofistas en la formación de la cultrua occidental.
Siempre brillante, atinada y rigurosa, Jacqueline de Romilly muestra la influencia de los sofistas en el desarrollo intelectural de la Atenas del Siglo V a. C., en este estudio clásico de la historia de la filosofía, la ciencia política y la religión.
¿Cómo podemos hablar hoy sobre los inicios de la filosofía? ¿Cómo evitar la tradicional oposición entre mito y logos y, en su lugar, explorar los múltiples estilos de pensamiento que surgieron entre ambos extremos? En este esclarecedor ensayo, Maria Michela Sassi reconstruye, mediante una exploración lúcida y detallista, el mundo intelectual de los presocráticos para ofrecer una comprensión matizada de las raíces de lo que más tarde se conocería como «el milagro griego».
De Mileto a Elea, de Éfeso a Agrigento, Sassi comienza por las preguntas canónicas —el cuándo y el cómo del origen del pensamiento, sus reflexiones en torno al orden cósmico, su naturaleza concreta y sus formas distintivas— para trazar la historia del saber arcaico y analizar, además, el ambiente de competencia intelectual, la descentralización geográfica y la adopción de una prosa más directa —similar a la utilizada para redactar las leyes de la polis—; una prosa que permitió a los filósofos y científicos jonios ejercitarse sin circunloquios en la razón crítica, y así revolucionar definitivamente el conocimiento griego y, en última instancia, fundar la filosofía occidental.
Meister Mathis, Mathis Grün de Eisenach, Mathis Godhart (o Gothardt) Nithart (o Nithardt), Matthias Grünewald, el pintor (y también, quizá, el ingeniero, el fabricante de jabones, el conocedor de alquimias) son algunas de las señales que han velado y velan todavía al hombre que pintó el imponente Retablo de Isenheim a principios del siglo, en una Europa diezmada por la pobreza, la guerra y la peste, en la que tronaban las revueltas de campesinos, el comercio de bulas era moneda corriente y la Reforma echaba a andar. El políptico, con sus escenas sucesivas, estaba destinado a causar el estremecimiento de los enfermos que acudían en río al hospital que los antonianos habían abierto en Isenheim: detenerse ante el cuerpo retorcido y masacrado de la Crucifixión, la música angélica de la Natividad, un san Antonio tentado y vejado, o el triunfo de la Resurrección debía propiciar la curación a sus males las fiebres y la lepra, el fuego de san Antonio, la sífilis, la epilepsia .