Entrar en el pensamiento de John Stuart Mill es sumergirnos en el utilitarismo en su esplendor, concebido como herramienta para resolver los asuntos de la vida cotidiana. Así, en este ensayo cumbre dentro del conjunto de su obra, Mill no nos habla de ética, sino de sociedad y civismo, de cómo la libertad individual debe constreñirse al interés colectivo y social. Y nos muestra la importancia de someter a escrutinio todas las cuestiones, incluso aquellas que creemos irrefutables. Porque no se trata de trabajar por un mundo perfecto, sino por uno mejor.
En gran parte de la obra ciceroniana se advierte la huella del estoicismo antiguo. Así ocurre, por ejemplo, en este tratado sobre la vejez, atravesado por la idea
de que «lo natural es bueno». En De senectute, el viejo Catón toma la palabra para rebatir los achaques que comúnmente se atribuyen a la edad, con una idea muy clara: cómo hayamos actuado de jóvenes marca lo que nos espera en la ancianidad. Si hemos sembrado bien en nuestra primavera, la última estación de la vida servirá para disfrutar recolectando.
A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los demás. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revolución. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y también las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilización y nos impulsaron a ser quienes somos.
Junto con Marco Aurelio y Epicteto, Séneca es uno de los tres grandes pensadores estoicos. Los textos elegidos para este pequeño volumen, que incluyen las mejores cartas a Lucilio, pueden leerse como la síntesis perfecta de su filosofía práctica. Incluyen poderosas reflexiones sobre dónde se encuentran la sabiduría y la tranquilidad, sobre la brevedad de la vida y cómo aprovecharla de verdad, deshaciéndonos de las trivialidades que nos acaparan sin aportarnos nada.
Esta pequeña joya del pensamiento traza el camino hacia una vida equilibrada, razonablemente feliz.
¿Qué es la experiencia? ¿Cómo se constituye? Una aproximación común a estas preguntas supone que el entendimiento es algo que emerge de la percepción sensorial. Luis Miguel Isava retoma estas interrogantes y desarrolla una propuesta muy distinta: la experiencia no se produce como resultado del percibir, entendido como acto originario y no mediado, sino que tiene lugar a partir de ciertas condiciones específicas de posibilidad. Para Isava este requisito funciona efectivamente como un protocolo: un sistema de criterios formales, sujetos a contingencias históricas y culturales, que efectivamente organizan y le otorgan sentido a lo percibido y así lo “sancionan” como experiencia. Estos protocolos que hacen posible la experiencia están arraigados tan profundamente que pueden resultarnos invisibles y “naturales”, pero en realidad son cambiantes. Distintas culturas, en distintos momentos históricos, fundan cada una sus experiencias en base a protocolos diferentes. Esto puede resultar evidente al momento de considerar los procesos de encuentro entre culturas disímiles que han ocurrido a lo largo de la historia. Sin embargo, Isava se enfoca en un problema menos obvio y más sugerente: ¿qué ocurre cuando en el seno de una misma cultura aparecen objetos que, bajo los protocolos vigentes, no pueden ser asimilables como experiencia? Esta posibilidad, nos muestra Isava, podemos hallarla en el arte, o más exactamente, en lo que él denomina los “artefactos culturales” de la modernidad. A partir de ejemplos concretos tomados de la poesía, la pintura, el cine y la música, Isava muestra cómo el arte puede suscitar momentos extraños, reflexivos o críticos que, al enfrentarse con los protocolos de la experiencia ya establecidos, pueden generar nuevas formas de hacer mundo y, en consecuencia, nuevas posibilidades de habitarlo.
De libres y tiranos ofrece un hondo diagnóstico de la profunda crisis civilizatoria que atraviesan las sociedades occidentales del siglo XXI. Lejos de todo catastrofismo, ayuda a comprender el presente y a afrontar los desafíos de la globalización y el capitalismo tecnológico.
Los autores alertan sobre los riesgos de la perversión del poder y la obediencia, más aún si se sacrifica la libertad mediante la cohesión forzada y la falta de cultura. En su parte final hace una llamada urgente a la conciencia y al compromiso individual. Su mensaje es claro: el cambio es inevitable, pero la inacción es inaceptable. Invita así a eludir el “ilusionismo virtual” y a recuperar la cultura, el libre albedrío y la responsabilidad.
Quien pregunta «¿de qué te ríes?» no suele esperar una respuesta: quiere que alguien deje de reír. La risa es lenguaje y, como las palabras, puede ser cortés, falsa, amigable, mordaz, insultante y discriminadora. Aunque la educación intente disciplinarla e indicar los modos correctos de su emisión, lo hilarante es indomable porque habla el lenguaje del cuerpo y se desencadena más allá del bien y el mal. El «buen humorista» es más gracioso que el «humorista bueno». Hoy, las pantallas siembran entretenimiento y cosechan carcajadas. Estas risas masivas, electrónicamente difundidas, son melodías para cualquier ideología: ríen los fascistas y ríen los buenistas. La libertad de expresión es colonizada por lo provocativo y lo abyecto. El pensamiento se hace caricatura y se mercantilizan las bromas. Daniel Gamper sostiene que los tiempos están maduros para nuevos aguafiestas que pongan palos en las ruedas de la risa. Tras leer este libro no volverás a reír sin antes detenerte a pensar dónde, cómo, cuándo, con quién y por qué lo haces.