Esta obra comprende quince ensayos de Karl Löwith publicados entre 1932 y 1970 en los que el filósofo alemán va desgranando su postura respecto a los núcleos esenciales de la filosofía de nuestro siglo. Inmerso en su época, logró, sin embargo, la distancia necesaria para cuestionar sus fundamentos: el nihilismo, el historicismo y el decisionismo.
Un recorrido por la historia de la filosofía a través de los más importantes filósofos y las teorías filosóficas más importantes, desde la Antigüedad a la actualidad. El libro, visualmente muy atractivo sobre todo para un público joven, por su diseño e ilustraciones, incluye gráficos que ayudan a comprender los conceptos filosóficos clave (más de 100), así como cronologías, biografías de los autores, relaciones de sus obras y frases célebres.
Sin pretender ser exhaustivo, el autor estudio los principales filósofos contemporáneos desde un punto de vista a la vez expositivo y crítico. Empieza explicando la disolución del hegelianismo fundándose especialmente en Marx y en Kierkegaard. La filosofía de la vida, de Schopenhauer y Nietzsche, se presenta como una reflexión sobre el sentido de la existencia humana. En el positivismo, ve el autor la encarnación del espíritu del S. XIX. Despues del idealismo y el espiritualismo francés, el libro termina con la exposición de la fenomenología de Husserl y el existencialismo.
Una reflexión sobre la avaricia, la gula, la envidia y la ira, en el marco de nuestra civilización actual. La vigencia de estos pecados es analizada por el autor, que a la vez dedica inteligentes páginas a virtudes capitales tales como la templanza, la caridad, la castidad y la humildad. Ingenio, erudición e inteligencia, cualidades de este importante filósofo que no elude, en este encantador ensayo, la polémica.
Opus dei, «obra de Dios» es la definición de la liturgia según la doctrina de la Iglesia católica. A primera vista, se refiere al ejercicio del ministerio sacerdotal separado de la praxis que gobierna las otras esferas de la vida. Pero se trata de una separación sólo aparente que encierra un arcano. Es en ello en lo que se centra la investigación arqueológica de Giorgio Agamben. Un modo de filosofar que sabe como ningún otro iluminar, en los conceptos más comunes, huellas escondidas, reveladoras de filiaciones insospechadas. Llegar a la esencia del «misterio del ministerio» significa entonces descubrir, tras haber vuelto a recorrer el proceso de elaboración teológica que se remonta al cristianismo primitivo, la importancia inmensa del officium -el término latino para «liturgia»-en la concepción misma de la modernidad en Occidente. La idea del ser, la ética, la política y la economía no tienen más paradigma que el del officium. Del funcionario al militante, la acción humana se ha configurado según el modelo de proceder del sacerdote, en el cual lo que es el hombre se reduce a lo que el hombre debe hacer. Una estrategia en la que el pensamiento sismográfico de Agamben registra las primeras fisuras.