Una propuesta para enfrentar los problemas del sistema educativo.
«Hoy me dedico a engañar más que a enseñar». Así rezaba la carta con la que Daniel Arias encendió en las redes un gran debate sobre nuestros jóvenes y nuestro sistema educativo. Este libro, en cambio, no engaña a nadie. Tras veinte años de experiencia docente, el catedrático madrileño es claro, aunque inquietante: la actitud antiuniversitaria de muchos estudiantes, apresados por las redes sociales, los móviles inteligentes y demás herramientas digitales, hace que sea «el ciber» quien rige sus vidas y no al revés. El problema es grave porque estos alumnos no solo terminan por no poseer conocimientos dignos de su calidad de universitarios, sino que han perdido el interés en alcanzarlos; este se ha desplazado hacia el entretenimiento y la evasión crónicas. Y mientras tanto, «la sociedad disimula y mira para otro lado».
Con un mensaje sencillo, directo y práctico, capaz de conectar toda la comunidad educativa —estudiantes incluidos—, el autor nos da las claves que nos han hecho llegar a este punto y nos acerca a la realidad en las aulas a día de hoy. Además, nos propone acciones «incómodas» para solventarlo y romper el paradigma actual. ¿Seremos lo bastante valientes como para llevarlas a cabo?
En las sociedades modernas, la educación ha resultado esencial en las políticas socializadoras aplicadas para crear un corpus común con el que configurar los estados-nación actuales. Pero no en todos ellos ha tenido la misma relevancia. ¿Por qué en España no fraguó la construcción nacional de manera análoga a como ocurrió en Francia, Alemania o Italia, donde la escuela pública tuvo un papel tan decisivo? ¿Por qué la escuela pública, a lo largo de sus doscientos años de existencia, no ha sido un instrumento socializador eficaz en el Estado español?