Todo personaje literario es fruto de un tiempo y de un lugar. Sherlock Holmes está inevitablemente ligado a la Inglaterra victoriana y al Londres del siglo XIX. Scotland Yard, el telégrafo, los trenes a vapor o el consumo de opio son elementos habituales en sus historias. Conocer qué leían o en qué ocupaban su tiempo libre los contemporáneos de Conan Doyle te ayudará a entender mejor las costumbres del detective y a disfrutar aún más de sus aventuras.
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El Japón es el país de la escritura. En 1970, Roland Barthes dedica una obra al sistema simbólico japonés, en un viaje no por el Japón rela, sino por el de sus signos. Barthes no es el turista que pasea por las calles, degusta la gatronomía o asiste a representaciones teatrales, sino el semiólogo que se afana por interpretar el significado y el significante. El resultado es un tratado sobre el signo, sus reglas y su belleza.
Con El Imperio de los signos, Roland Barthes, uno de los máximos representantes del postestructuralismo francés y uno de los padres de la semiótica moderna, inicia una fase en la que comienza a sentirse escritor, a construir un estilo propio; en palabras del autor: "Este libro es una especie de entrada, no tanto en la novela cuanto en lo novelesco"
Nadie permanece indiferente ante un texto de Marguerite Duras. Su escritura, como expone e incluso exhibe aquí, es ella misma, en su casa, en el silencio y la soledad que le es indispensable. Sólo así puede oir la voz interior que recuerda y cuenta, que vacila y se contradice, que teme nombrar los hechos, las cosas y las personas que van poblando poco a poco su entorno hasta que «la escritura» se instala «en todas partes». A partir de los textos de tres cortos filmados sobre o por Marguerite Duras, este libro ofrece sus reflexiones sobre el hecho de escribir, reflexiones continuamente engarzadas con los acontecimientos de su vida que han ido estigmatizando su escritura : el alcohol, el dolor, el marido, los amantes, el hijo, las amistades, la pintura, el cine, la política, esa «vulgaridad masiva, desesperante, de la sociedad» y también ese piloto británico de veinte años, abatido en los últimos días de la segunda guerra mundial, a quien ella dedica el libro.
Historia social de la literatura y el arte, el libro más conocido y emblemático de Hauser, se reedita cuarenta y cinco años después de su aparición. En la introducción a esta edición, que respeta la forma en que el libro se publicó originalmente, se propone fijar la atención en el magnífico intento del autor por comprender el presente a través de la investigación histórica.
Historia social de la literatura y el arte, el libro más conocido y emblemático de Hauser, se reedita cuarenta y cinco años después de su aparición. En la introducción a esta edición, que respeta la forma en que el libro se publicó originalmente, se propone fijar la atención en el magnífico intento del autor por comprender el presente a través de la investigación histórica.
«Anoche fue encontrado el cadáver de Eustasio Peláez en una calle del polígono industrial C-40. Momentos antes se había visto por el lugar a Higinio Gurméndez, con el que tenía un litigio por unas tierras».
Puede ocurrir que esos dos hechos sean ciertos, y que sin embargo se derive de ellos una interpretación falsa. Porque el lector entenderá algo que no se ha dicho... pero se ha querido decir. ¿Qué debe hacer un juez en un caso así? ¿Se puede condenar a un periodista por contar hechos verdaderos? Álex Grijelmo ha escrito ya siete libros sobre periodismo y sobre divulgación lingüística, pero éste es distinto de los anteriores.
En La información del silencio, no se trata tanto de introducir al lector en el conocimiento del mundo de la lengua —aunque ese propósito también se consigue— como de construir una teoría sólida sobre las manipulaciones informativas basadas en trucos de silencio: esa forma de decir callando, de contar medias verdades.
Tras un recorrido lleno de ejemplos para explicar los significados del silencio tanto en el cine como en la literatura, en la retórica, en la música..., la obra se centra en la rama de la lingüística conocida como pragmática, que estudia el sentido de lo que decimos más allá de su significado. Y edifica así un armazón teórico para aplicarlo en los últimos capítulos, referidos ya al periodismo y a sus trampas.
Este libro constituye, por tanto, una aportación innovadora a la ética de la información, porque demuestra que el silencio también habla, y que el silencio puede mentir; y que los jueces no lo escuchan.