Rememorar episodios antiguos que han marcado el devenir histórico y figuras del pasado que han sido modelo de pensadores, literatos e historiadores a lo largo de la historia no es solo un acto de justicia y de agrado colectivo; es también, o más aún si cabe, un estímulo para indagar en la complejidad de la mente y el comportamiento humano.
Este libro es fruto del estímulo que ha supuesto la celebración a la par, dos mil quinientos y mil novecientos años después, respectivamente, de la Batalla de Salamina y de la muerte del historiador Tácito: de un evento histórico que dio pie a algunas de las obras literarias más bellas e influyentes en la literatura occidental y de un historiador de aguda visión y sensibilidad literaria que, ante todo, profundizó en la relación entre la acción política y el carácter humano.
A través de las páginas de este libro, el lector podrá indagar en ese compacto tejido que crean conjuntamente los hechos históricos y la visión literaria del mundo y de la realidad.
¿Qué tienen en común espléndidas películas como El graduado de Mike Nichols, Jackie Brown de Quentin Tarantino o Mi vida sin mí de Isabel Coixet? Todas ellas están basadas en textos literarios e incluyen un buen puñado de canciones. Sus letras, lejos de constituir un mero adorno, forman parte sustancial del mensaje y contribuyen a conformar el relato fílmico junto a la propia literatura. En este ensayo se explican esos casos, además de Aunque tú no lo sepas, La flaqueza del bolchevique e Incendies, para que el lector reflexione sobre las letras de las canciones que suenan en las películas y se establezca así un fértil diálogo intermedial. Al final de este apasionante recorrido, se incluye un anexo con esas letras, tanto del rock como de otros variados estilos de la música popular, dando la palabra a Omara Portuondo, Joan Manuel Serrat y Extremoduro, y traduciendo a Simon & Garfunkel, Bobby Womack y Radiohead, entre otros muchos grupos y solistas. Este libro es una invitación a mirar de una nueva forma los lazos entre la literatura, el pop-rock y el cine.
EL ENSAYO LITERARIO QUE REVOLUCIONÓ LA MANERA DE ACERCARSE A MOBY DICK. «En su indispensable Llamadme Ismael, Olson demostró que el descubrimiento de Shakespeare y la lectura de El rey Lear fue una fuente tan esencial para Melville como sus propias experiencias embarcado en balleneros: estas prestaron el fondo y aquel el ímpetu y la ambición de totalidad». JUAN BONILLA En 1947, con la publicación de su primer libro, Charles Olson no solo revolucionó la aproximación canónica a la obra maestra de Herman Melville, sino que también multiplicó para el siglo XX las posibilidades del ensayo como género literario. Según Olson, Moby Dick solo habría cobrado su forma definitiva cuando su autor, tras una iluminada relectura de las tragedias de William Shakespeare ;especialmente Macbeth y El rey Lear;, reorganizó la narración según una estructura cercana a la de los actos del drama isabelino, insufló vida al fáustico capitán Ahab y dotó a la ballena blanca de su inconmensurable densidad simbólica. Al igual que en el panorama de la novela decimonónica Moby Dick resultaba un proyecto radicalmente moderno en el que, junto a la narración propiamente dicha, convivían con naturalidad el tratado de estética, el diálogo teatral o el texto enciclopédico, Llamadme Ismael es igualmente en su composición un erudito y personal discurso ensayístico, un libérrimo homenaje a la heterodoxia melvilliana.
Si hay un género literario capaz de ensimismarnos y regalarnos horas de placentera lectura, absortos en la resolución de algún enigma, en la persecución de un asesino o en la aclaración de un crimen más o menos sangriento, este es sin duda el género negro, la novela policiaca, también conocida como noir. Con la intención de desmontar los grandes tópicos que rodean a esta literatura, Eugenio Fuentes indaga en los orígenes históricos, sociales y literarios de un género que juega con la verdad y la mentira, con los problemas psicológicos de sus protagonistas o sus dificultades para relacionarse con el mundo y sus semejantes.
Ejemplar cultivador él mismo de este género, y creador del inolvidable personaje Ricardo Cupido, Fuentes se acerca en esta obra a los grandes autores de novela negra desde Poe o Conan Doyle hasta Stieg Larsson y explora personajes, tramas, emociones y toda la mitología propia de un género que explora nuestras miserias morales y que se desliza por la fina línea que separa el bien del mal.
Un libro que pretende reivindicar un legado cultural de gran peso en las vidas de todos nosotros.
Desde la publicación, hace casi treinta años, de la obra de Bruno Bettelheim
Psicoanálisis de los cuentos de hadas no había aparecido ningún libro que nos enseñara tanto sobre los cuentos infantiles como el que el lector tiene en sus manos. En Los cuentos de hadas clásicos anotados se recuperan las historias más queridas por los niños de hoy y de siempre a través de la selección de Maria Tatar, una de las mayores expertas mundiales en el campo de literatura popular e infantil.
En este volumen, bellamente ilustrado, Tatar ha seleccionado veintiséis cuentos clásicos que son otros tantos modelos que ayudan a los niños a desenvolverse en el mundo real y contribuyen a desarrollar el ingenio y el coraje necesarios para sobrevivir en un mundo gobernado por adultos. Este libro pretende reivindicar un legado cultural de gran peso en las vidas de todos nosotros, guiando a los lectores a través de cada una de las historias, explorando sus orígenes históricos, sus complejidades culturales y sus efectos psicológicos.
Hay en la experiencia de leer una felicidad y libertad que resultan adictivas. La lectura libera. Se extiende a leer la vida, a leer quiénes somos y en dónde estamos. Anima las conversaciones de lector a lector. Se contagia por los lectores en acción: padres, maestros, amigos, escritores, traductores, críticos, editores, tipógrafos, libreros, bibliotecarios y otros promotores del vicio de leer.