Presentamos íntegras por primera vez las anotaciones del diario del gran cronista Victor Klemperer sobre sus experiencias cinematográficas en los inicios de la era del cine sonoro. Desde el principio, el cinefilo es testigo de cómo la innovación tecnica se abre paso en la Alemania de 1929, y aunque inicialmente fue crítico con las películas sonoras, pronto cayó rendido ante las posibilidades de este nuevo formato. No era raro que viera varios filmes por semana. Sin embargo, los nacionalsocialistas se fueron apoderando del medio, y Klemperer acabará por quedar excluido de las salas de cine cuando en 1938 se prohíbe la entrada a los 'no arios'. Afortunadamente, ni siquiera eso pudo mantenerlo alejado de su gran pasión. Obligado a una existencia en la sombra, Klemperer experimentó momentos de luz ante la gran pantalla: 'Tanta música, humor, arte interpretativo y todo.
Complicados patrones, elegantes formas geométricas e increíbles grafismos son los rasgos que convierten en fascinantes las creaciones de M.C. Escher. Este set pone en sus manos el mundo visual mágico del artista a través de 17 plantillas de papel listas para montar que le permitirán crear sus diseños multidimensionales y transformarlos, las veces que quiera, en objetos complejos, calidociclos entrelazados y mutantes. El cuadernillo incluye un análisis de los principios geométricos y la invención artística subyacente a estas maravillas ópticas.
Entre las décadas de los años veinte y cincuenta de la pasada centuria, las películas, que comenzaron siendo curiosidades de gabinete en ferias, lograron convertirse en el mayor espectáculo del mundo. Los protagonistas de aquellos shows de celuloide que encandilaban al público desde la gran pantalla, pronto fueron erigidos como reyes dominantes del imaginario colectivo del siglo XX.
Pero aquel panteón cada vez más poblado de rutilantes deidades, albergaba asimismo siniestros y decadentes bastidores, plagados de sombras sin fin: espectros, maldiciones, muertes extrañas, crímenes sin resolver, adicciones, magia sexual, satanismo… Hechos misteriosos, sucesos estremecedores y, en ocasiones, atroces ocurrían entre el lujo y la fatalidad, entre el oropel y la decadencia.
Crueles destinos inexorables, tanto de numerosas estrellas, como de aspirantes a serlo.
Early astronomers, drawn to Mars's fiery glow in the night sky, named the planet after their god of war. In the centuries since, Mars has captivated humankind as a source of endless speculation and a beacon of hope for its potential habitability. Through six decades of NASA’s pioneering research missions, the mysteries of the red planet have been gradually uncovered, revealing a world not so unlike our own that likely once supported life.
With an in-depth knowledge of periods and styles, Watson is known for his meticulously researched designs. His rooms always make architectural sense and his work is often inspired by collaborations with architects. Watson strives to uncover and recognize the special qualities found in historic structures and furnishings, and to preserve them while moving them forward into the present.
Watson’s interiors are noted for their calm and lightness of being, which he achieves through a gracious sense of proportion and a harmonious continuity via subtle repetitions in color, pattern, material, and silhouette.
Max Ernst (1891-1976) transformó todo lo que tocó con una originalidad artística sin igual. Se convirtió en una de las figuras más importantes del dadaísmo y del surrealismo que ensanchó las fronteras del arte y rompió con la visión limitada de la cultura de su tiempo. Impulsado por la reacción a los horrores de la Primera Guerra Mundial, se convirtió en un pionero del movimiento dadaísta. La cancelación de la famosa exposición dadá en Colonia por “obscenidad” llevó a Ernst a pasar el resto de su vida en París, donde entró en contacto con los surrealistas.Por encima de todo, Ernst destaca por la variedad de estilos y técnicas que empleó. Su obra abarca desde la pintura, el dibujo y la escultura, pasando por textos y escenografías, hasta novelas de collage y el desarrollo de su propia técnica de frottage. Durante la Segunda Guerra Mundial, Ernst, como muchos de sus colegas, se convirtió en un “extranjero indeseable” y se vio obligado a emigrar, aunque regresó a Francia después de la guerra. Siguió desarrollando una carrera que abarcó décadas, y en 1954 recibió el Gran Premio de Pintura en la Bienal de Venecia.Este libro es un viaje por la magia, la intensidad y la fantasía. Es una puerta de entrada a la mente y el mundo complejo de Max Ernst.