A diferencia de la conversación cotidiana, el diálogo en las historias debe presentarnos a los personajes, hacer que la historia avance, e incluir algunas líneas memorables que el público tal vez cite durante décadas. Las mejores historias tienen diálogos brillantes, pero es fácil caer en diálogos rígidos o demasiado obvios, o en frases poco naturales y repetitivas. Linda Seger y John Rainey están aquí para ayudarte con todos tus problemas de diálogo. En cada capítulo, exploran el diálogo desde una perspectiva diferente y analizan ejemplos de buenos diálogos de películas y novelas. Cada capítulo termina con ejemplos de diálogos deficientes, anotados por Linda y reescritos por John, para que los lectores aprendan a reconocerlos y también a mejorarlos. Si estás escribiendo ficción o no ficción, para la pantalla o para la página, este libro hará que tus personajes hablen.
En el campo de la creación musical, el siglo xx, tan poliédrico y fascinante como otros ámbitos de la creación artística, suele ser objeto, sin embargo, de incomprensión y menosprecio, al reducir toda la creación musical a sus corrientes más radicales. El presente libro, obra de referencia en la materia, desmonta esta visión reduccionista. Desde figuras de la talla de Mahler, Richard Strauss y Bartók, hasta la música electrónica, pasando por corrientes como el serialismo, el minimalismo o el pluralismo, pone de manifiesto un panorama de gran variedad y en un continuo proceso de investigación.
Las memorias de la leyenda del heavy metal, concluidas poco antes de su muerte.
Últimos ritos narra las historias de los últimos y premonitorios encuentros de Ozzy con la muerte, con su voz impávida y humor negro que tanto le caracterizaba.
«La gente me dice: Si pudieras volver a empezar, sabiendo lo que sabes ahora, ¿cambiarías algo? Y yo les digo: Ni hablar. Si hubiera estado sobrio y limpio, no sería Ozzy. Si hubiera hecho cosas normales y sensatas, no sería Ozzy. Mira, si se acaba mañana, no me puedo quejar. He viajado por todo el mundo. He visto un montón de cosas. He conocido a gente fenomenal. Me ha ido bien. Me ha ido mal. Pero ahora mismo, no estoy listo para ir a ningún lado. He perdido muchas cosas, pero aún conservo la cordura... o la que alguna vez tuve. Es bueno estar vivo. Me gusta. Quiero estar aquí con mi familia. Y más que nada en el mundo, estoy feliz de haber regresado a donde todo empezó: Aston, Birmingham. Pero nunca engañas a la muerte, no realmente. Siempre lleva la cuenta. Y tarde o temprano, cobrará su deuda final...»
A los sesenta y nueve años, Ozzy Osbourne estaba en una triunfal gira de despedida, tocando en estadios llenos y recibiendo excelentes críticas por todo el mundo. Y entonces, el desastre. En cuestión de pocas semanas, pasó de estar hospitalizado por una infección en un dedo a tener que abandonar su gira —y toda vida pública— al enfrentarse a una parálisis casi total del cuello para abajo.