El gran artista Pieter Bruegel el Viejo (h. 1526/31-1569) fue un pintor y dibujante dotado de una inventiva extraordinaria que hizo historia a través de sus hermosos paisajes, sus motivos religiosos, notables por su autenticidad, y su reflejo de la vida cotidiana. Bruegel destaca sobre todo por su representación del mundo campesino y la cultura popular, ganándose el apodo de Bruegel el Campesino. Ya fuera con su retrato de cazadores temblando en medio de la nieve o la escena de una feria bulliciosa, Bruegel elevó la agricultura, las fiestas, las reuniones y los juegos del mundo rural a la categoría de arte.
Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni (1475-1564), nacido en la localidad italiana de Caprese (Toscana), fue un hombre del Renacimiento, atormentado y temeroso de Dios, con un talento prodigioso. Sus múltiples logros en pintura, escultura, arquitectura, poesía e ingeniería combinaron cuerpo, espíritu y religiosidad en visionarias obras de arte que cambiaron para siempre la historia del arte. El famoso biógrafo Giorgio Vasari lo situó en la cúspide del Ranacimiento. Sus coetáneos lo llamaban simplemente il divino (el divino). Este libro proporciona una detallada introducción sobre Miguel Ángel y todas sus formidables obras maestras, sin colas ni multitudes. A través de magníficas ilustraciones y textos accesibles, se exploran la extraordinaria figuración del artista y su famoso estilo de la terribilitá (grandeza trascendental), que permitió la representación del drama humano y bíblico con una escala y fervor irresistibles. Con un recorrido por los centros de poder de la Italia del Renacimiento, analizamos sus principales encargos y su excepcional capacidad para crear composiciones espaciales, ya sea en la famosa Biblioteca Laurenziana en Florencia o en la Capilla Sixtina, en el Vaticano, cuya bóveda y testero lucen los extraordinarios frescos (1508-1512) del artista. Desde el formidable David hasta el desgarrador dolor y la fe de la Pietá o el vívido drama del Juicio Final de la Capilla Sixtina, este libro constituye una breve pero rigurosa introducción a un verdadero gigante de la historia del arte y a algunas de las obras de arte más faosas del mundo.
El gran soñador
La huella lírica y caleidoscópica de un maestro moderno
Con una carrera artística que se desarrolló a lo largo de siete décadas, Joan Miró (1893-1983)fue un titán renacentista del arte moderno. Creó obras maestras en disciplinas creativas tan diferentes como la pintura, la escultura, los libros de arte, los tapices y la cerámica, y asimiló influencias artísticas tan variadas como el fauvismo, el surrealismo, el dadaísmo, el realismo mágico, el cubismo y el arte abstracto.
Junto con J.M.W. Turner, ningún artista se esforzó más que Claude Monet (1840-1926) en capturar en el lienzo la luz. De todos los impresionistas, fue el hombre del que Cézanne decía "solo un ojo, pero ¡Dios mío, qué ojo!", el hombre que se mantuvo completamente leal al principio de la fidelidad absoluta a la sensación visual, pintando directamente a partir del objeto.
Se podría decir que Monet reinventó las posibilidades del color y que, ya fuera por su temprano interés en los grabados japoneses, su período como recluta bajo la resplandeciente luz de Argelia o su relación personal con los pintores más importantes de fines del siglo XIX, lo que creó Monet durante su larga vida cambió para siempre el modo en que percibimos tanto el mundo como sus fenómenos asociados. El punto culminante de sus exploraciones fue la serie tardía de nenúfares pintada en su propio jardín de Giverny, la cual, en su giro hacia la ausencia casi total de forma, es realmente el origen del arte abstracto.
Eternamente cautivadoras, las pinturas de Pierre-Auguste Renoir (1841-1919) son la encarnación de la felicidad, el amor y la belleza. Basada en el libro de gran formato —la retrospectiva más completa de su obra publicada hasta la fecha—, esta edición compacta examina en detalle la historia personal del pintor y las motivaciones detrás de la leyenda. Aunque comenzó su carrera pintando paisajes en estilo impresionista, Renoir encontró su verdadera vocación en los retratos, tras lo cual abandonó por completo el impresionismo. Pese a haber sido malinterpretado con frecuencia, Renoir sigue siendo uno de los pintores más queridos de la historia, sin duda por la calidez, la ternura y la alegría de vivir que emanan sus cuadros.
En este texto magistral que detalla toda la trayectoria del artista y traza su evolución estilística, Gilles Néret muestra cómo Renoir reinventó las formas de la mujer en la pintura a través de sus diosas cotidianas de generosas curvas. La última fase en la obra de Renoir, en la que regresó al simple placer de pintar el desnudo femenino a través de su serie de bañistas, fue la más innovadora y de mayor influencia estilística, e inspiraría luego a maestros como Matisse y Picasso.