«Pues claro que quiero ser como ellos. Son tan hermosos como una espada forjada en un fuego divino. Son inmortales».
«Y Cardan es incluso más hermoso que el resto, con una cabellera negra tan iridiscente como las alas de un cuervo y unos pómulos tan afilados que podrían arrancarte el corazón de cuajo. Le odio más que a los demás. Le odio tanto que a veces, cuando le miro, me cuesta respirar».
La exiliada reina mortal de Faerie, Jude, ya no tiene poder alguno y aún está recuperándose de la traición que ha sufrido. Pero está decidida a recuperar todo lo que le han arrebatado. Y su oportunidad llega cuando su hermana Taryn le pide ayuda porque su vida está en peligro. Jude deberá regresar a la traicionera corte de Faerie si quiere salvar a su hermana. Pero Elfhame no está como antes de que Jude se fuera. La guerra es inminente. Y Jude va a tener que entrar en territorio enemigo para retomar el sangriento juego de poder de los inmortales. Y, cuando una poderosa maldición se desate y cunda el pánico, Jude deberá elegir entre consumar su ambición o conservar su humanidad…
Nova Albright, la primera chica negra coronada reina del Instituto Lovett, está muerta. Duchess Simmons, su mejor amiga, lo tiene claro: Tinsley McArthur, la chica guapa, rica y blanca que cree que debería haber ganado, haría cualquier cosa para continuar con la tradición de las McArthur. Incluso matar.
Duchess está convencida de ello y no va a permitir que Tinsley se libre de las consecuencias. Por eso, se acercará a ella para conseguirlo..., aunque desconoce los planes que la propia Tinsley tiene entre manos.
Todos querían a Nova. Y el amor, a veces, es lo que te acaba matando.
«La inmortalidad no es un derecho, es un privilegio».
Solo soy una chica… pero resulta que también soy Hércules.
Estoy luchando por sobrevivir en un mundo habitado por titanes y controlado por espartanos, los seres inmortales que han guiado a la humanidad por siglos. Tras haber quedado huérfana, me he concentrado en ocultar mis cicatrices y enfocarme en mis clases. Cuando, de pronto, algo ocurre…
De forma inesperada, se descubre que soy parte de la élite. Soy una de ellos. Una espartana.
Entonces me obligan a asistir a la Academia de Guerra Espartana, donde debo enfrentarme a las pruebas que demostrarán que soy digna de ser inmortal. Nada imposible de lograr para alguien como yo, pero antes tengo que superar dos grandes problemas: mis aterradores mentores son Aquiles y Patroclo, y mis profesores son Caronte, el guía del inframundo, y Augusto,
el hijo del dios de la guerra. Por si fuera poco, creo que estoy perdiendo la cordura.
Mis enemigos me tienen rodeada. Su odio, su obsesión por mí y su oscura necesidad de controlarme están asfixiándome. Lástima por ellos, pues no tienen idea de con quién se están metiendo.
El regreso de la gran inventora, que llegó a ayudar a la mismísima Isabel II con su problema de roedores.
La señorita Bubble recibe una carta de Isabel II y tiene que viajar inmediatamente al Palacio de Buckingham. La reina tiene problemas: hay invasión de ratas en la ciudad de Londres. Han llegado a entrar en el palacio y han robado una de las piezas más valiosas de la colección de Isabel II.
Los roedores actúan bajo las órdenes de Jack White, un cazador de ratas que las ha entrenado con la intención de dominar el Reino Unido.
La inventora tendrá que usar todo su ingenio para recuperar el objeto robado y también para que la paz regrese a Londres. Pero no lo tendrá nada fácil.
Cada cien años, vampiros de todos los pueblos de Obitraes se reúnen para celebrar el legendario torneo Kejari en honor a la diosa de la muerte. La victoria pone al alcance del vencedor cualquier deseo, pero el precio de la derrota es nada menos que la muerte.
Oraya, la hija adoptiva del rey de los Nacidos de la Noche, lleva toda la vida entrenándose para este momento. Su desventaja es innegable: ella es humana. Pero no tiene otra opción si quiere aspirar a ser algo más que una presa en un mundo diseñado para matarla.
Para sobrevivir, deberá aliarse con su mayor adversario, el despiadado Raihn, aunque la proximidad con él podría ser su perdición. Al fin y al cabo, ambos saben bien que en este mundo nada es más letal que el amor.