Había una vez, hace mucho tiempo, un niño tan pequeño que cabía cómodamente dentro de la corola de una flor. Bianca lo cuidó con cariño desde el día en que lo encontró, pequeño y solo, durante una fuerte nevada que había cubierto todo el pueblo de Bijankik. El niño, cuya piel y cabello eran del color de la leche, resistió la helada aferrándose a una campanilla de nieve, y lloró con fuerza. Así que la joven lo acogió como si fuera su propio hijo, abriéndole su casa y, sobre todo, su corazón. Un relato conmovedor dedicado a un amor que supera cualquier distancia.
Ana tiene que irse a la cama... ¡pero no quiere ir sin su querido elefante! El papá enseguida se da cuenta de que no es fácil acostar a un elefante. Si un elefante tiene sed antes de irse a dormir, ¡se bebe una bañera entera! Y para lavar sus enormes colmillos no basta con un cepillo de dientes. ¿Y qué pasa si el elefante tiene caca?... Una simpática y alegre oda a las tácticas dilatorias de todos aquellos niños que siempre tienen excusas geniales para posponer el momento de ir a la cama; y a sus papás, que con paciencia y ternura saben encaminar la desbordante imaginación de sus hijos para que tengan unos dulces sueños.
Papus es como yo llamo a mi padre. Ni papa, ni papi, ni papá, ni papito. En casa somos dos: mi padre y yo. Mi madre murió hace unos años. Yo era muy pequeña y casi no me acuerdo. Juntos, Papus y yo formamos una familia. Y hacemos muchas cosas que quiero contaros.
Una tierna historia, ilustrada por la multipremiada Sonja Wimmer, pensada para acompañar a esa niña que va creciendo, a esa hija que se hace grande, y darle alas para que vuele.
Con ilustraciones mágicas y palabras que te harán emocionar, Mi pequeña es un libro que vas a querer leer una y otra vez junto con tu hija.
«Un día te preguntarás qué hay más allá de ese horizonte, y querrás ir hacia él, pero quizás no de mi mano. Te pondrás en marcha y yo me quedaré junto a la orilla esperando que recuerdes todo lo que te he ido enseñando.»