La periodista y presentadora Laura Madrueño nos ofrece una imprescindible lección de amor a la naturaleza y una reflexión sobre la necesidad de protegernos preservando nuestros océanos.
El ser humano siempre ha sentido una gran fascinación por los océanos. La conexión es inevitable porque, más allá de ser humanos, somos agua. Sin embargo, hemos explorado más el espacio exterior que los misterios ocultos en las profundidades de nuestro planeta. Este libro nos invita a descubrir la belleza de ese universo onírico y salvaje tan cercano pero tan desconocido para muchos: el mundo submarino.
En sus páginas también habla de cómo hemos contaminado más en los últimos cien años que en toda nuestra historia, haciendo que los fondos del mar se degraden muy peligrosamente por tres grandes problemas: el calentamiento climático antropogénico, el consumo masivo de plásticos y la sobrepesca de especies fundamentales para el equilibrio marino como los tiburones.
Contemporáneos de la Gran Depresión, de la crisis del liberalismo y el auge del fascismo y del comunismo, Bernard Charbonneau (1910-1996) y Jacques Ellul (1912-1994), amigos y miembros del «Movimiento personalista», llevaron a cabo desde su juventud una crítica no marxista de la alienación del hombre moderno. Frente a la tiranía de la Ciencia, la Industria y el Estado, esbozaron un proyecto revolucionario que no pasaba por la toma del poder, sino por una contrasociedad basada en múltiples comunidades dispersas, cultivando otro tipo de relaciones sociales y una actitud nueva hacia la naturaleza.
Los cuatro ensayos que presentamos aquí, escritos entre 1935 y 1945, sentaron las bases del pensamiento ecologista, ofreciendo una lectura absolutamente actual, humanista y libertaria de nuestra sociedad productivista, consumista y tecnófila.
La obra clásica que popularizó el concepto de «storytelling» y que nos alertó de cómo la narrativa fue poco a poco sustituyendo a la verdad en todos los ámbitos de la comunicación, desde la política hasta la publicidad.
Desde sus orígenes, la humanidad ha cultivado el arte de contar historias, una actividad que está en la base de toda relación social. Pero, en las últimas décadas, la industria de la comunicación y el sistema capitalista se han apoderado de ese arte, primero en Estados Unidos y luego en Europa, bajo la denominación de «storytelling». Tras la mayoría de las campañas publicitarias, pero también de buena parte de las electorales, se esconde esta sofisticada técnica de comunicación, control y poder con la que los estrategas del storytelling moldean las necesidades de los consumidores.
Campañas de marketing que se apoyan más en las emociones que en las propiedades de los productos que venden, soldados que se ejercitan con videojuegos concebidos en Hollywood, asesores de comunicación que transforman los acontecimientos políticos en un relato… Del increíble asalto a la imaginación de los humanos que estamos viviendo habla Christian Salmon en este libro, en el que pone al descubierto por primera vez el uso moderno de la narración como arma de manipulación masiva.
Una defensa de la libertad que demuestra que el crecimiento demográfico es positivo para alimentar el ciclo de la abundancia
Una tesis controvertida y contraintuitiva: el crecimiento demográfico genera más recursos, no menos
A varias generaciones se les ha enseñado que el rápido crecimiento de la población se corresponde con un consumo alarmante de los recursos naturales del planeta que los hace escasear. Superabundancia desmonta esta creencia tradicional y enseña que se trata de todo lo contrario.
Después de analizar los precios de cientos de productos básicos, bienes y servicios a lo largo de dos siglos, los profesores Gale Pooley y Marian Tupy descubrieron que los recursos se volvían más abundantes a medida que crecía la población. Los autores también encontraron que la abundancia de recursos aumentó más rápido que la población, una relación que ellos llaman «superabundancia».
El libro expone que cada ser humano adicional creó, en promedio, más valor del que consumió. Esto es posible porque más personas producen más ideas, lo que lleva a más innovaciones. Al final del proceso de descubrimiento y selección en el mercado, sobreviven aquellas invenciones que permiten superar la escasez, estimular el crecimiento económico y elevar el nivel de vida.
¿Somos una única especie humana o no? ¿Cómo surgió la idea de raza y qué significa? En la era de la política identitaria, las pruebas de ADN y el ascenso de la extrema derecha vuelven a cobrar auge quienes defienden las diferencias biológicas entre poblaciones. La verdad: la raza es una construcción social. El problema: nos cuesta creerlo.
El trabajo de todo el mundo, desde los conductores de Uber y los telefonistas hasta los programadores y los banqueros de inversión, está siendo sometido a la gamificación, la última cara amable de las prácticas laborales que explotan a millones de personas. Nuestro mundo se parece cada vez más a un juego al que no podemos dejar de jugar, en el que nos jugamos tanto que fracasar no supone llevarse un animoso "vuelve a intentarlo", sino perder nuestro medio de vida... o algo peor.»
Los trabajadores de un almacén preparan cajas mientras un dragón virtual corretea por sus pantallas. Si vencen a sus compañeros, obtienen un premio. Si no, pueden ser despedidos. Uber plantea retos a sus chóferes agotados para que sigan conduciendo. China puntúa a sus ciudadanos para que se comporten correctamente, y las microtransacciones de los videojuegos se aprovechan de los logros para vaciar nuestros bolsillos.