Lúcido, original y provocador, ¿Quién controla el futuro? es una lectura necesaria para todos los que vivimos en un mundo parcialmente digital.
Jaron Lanier, uno de los pensadores más influyentes de la actualidad, es autor de la obra fundamental sobre internet Contra el rebaño digital y padre de la realidad virtual. Desde hace décadas, Lanier ha aprovechado su experiencia para reflexionar acerca de cómo la tecnología transforma nuestra sociedad y nuestra cultura.
¿Quién controla el futuro? es la perspectiva de un pensador visionario sobre la cuestión económica y social más importante de la actualidad: la perniciosa concentración de dinero y poder en las redes digitales. Lanier piensa que el auge de las redes digitales ha conducido nuestras economías a la recesión y ha diezmado las clases medias. A medida que la tecnología destruye más y más sectores -desde medios de comunicación hasta la medicina o la industria-, afrontamos mayores desafíos al empleo y la prosperidad individual.
Pero hay una alternativa a permitir que la tecnología se apropie de nuestro futuro. En esta obra tan ambiciosa como sensible al devenir humano, Lanier dibuja el camino hacia una nueva economía de la información que respetará a la sociedad y le permitirá crecer. Es hora de que la gente común sea recompensada por lo que crea y lo que comparte en red.
En un análisis incisivo y concienzudo de la presente situación internacional, Chomsky argumenta que Estados Unidos, por medio de sus políticas predominantemente militaristas y su ilimitada devoción por mantener un imperio de escala mundial, está arriesgándose a una catástrofe que destrozaría los bienes comunes del planeta.
Recurriendo a una amplia variedad de ejemplos, desde el programa en expansión de asesinatos mediante drones hasta la amenaza de una guerra nuclear, pasando por los puntos críticos que representan los conflictos de Irak, Irán, Afganistán e Israel-Palestina, Chomsky ofrece reflexiones inesperadas y cargadas de matices sobre el funcionamiento del poder imperial en un planeta cada vez más caótico.
De paso, el autor proporciona un brillante estudio acerca de cómo las élites de Estados Unidos han ido aislándose cada vez más ante cualquier restricción que la democracia pretenda imponer a su poder. Mientras el grueso de la población es empujada a la apatía -desviadahacia el consumismo o al odio al vulnerable- a las corporaciones y los ricos se les permite, cada vez más, hacer lo que les plazca.
Una radiografía de las grietas que se han abierto en los territorios de América Latina en los años recientes.
«En este libro, que es una radiografía del estado de América Latina, ocho periodistas describen las fisuras que se han abierto en sus territorios en los años recientes. Del México feminicida retratado por Elena Reina a la Argentina de Estefanía Pozzo, donde las mujeres derribaron las trabas políticas del aborto; del Pacífico colombiano atravesado por la violencia y el racismo al que acude Juan Cárdenas al Puerto Rico de los huracanes que ya no puede sostener el recuerdo de «la colonia feliz» de Ana Teresa Toro; de la Cuba que no quiere ver cómo un grupo de jóvenes educados por la Revolución, como Carlos Manuel Álvarez, cuestiona y exige cambios al Perú de Joseph Zárate, donde los jóvenes tumbaron a un presidente y pagaron con vidas su irrupción en la política; de la Nicaragua de Ortega (a quien retó Lesther Alemán, un joven hoy preso y antes exiliado, como el periodista Wilfredo Miranda) al Chile de Yasna Mussa, que desmintió la fantasía del «oasis» de América Latina y empezó a desmontar la herencia de la dictadura. Las crónicas muestran, con los giros, dichos y expresiones de cada país, las entrañas de sus sociedades en llaga viva. De eso trata este libro: del momento en que se abre una grieta en la fachada de la normalidad y vemos de qué están hechas nuestras sociedades. Y después ya no es posible dejar de verlo» (Del prólogo de Javier Lafuente y Eliezer Budasoff).
¿Qué formas de gobierno son legítimas? ¿Qué principios deben regir la asistencia sanitaria y los impuestos? ¿Qué obligaciones tenemos con las generaciones futuras, así como con la naturaleza y los animales? ¿Qué protección merecen la libertad de expresión y las rentas mínimas? ¿Cuándo es permisible recurrir a la desobediencia civil, la secesión o la guerra?
Este libro es una extraordinaria introducción a las respuestas que la filosofía reciente, en conjunto con las ciencias sociales, ha ofrecido a estos y otros asuntos políticos. Escritos por destacados especialistas, los ensayos aquí reunidos abordan las grandes cuestiones que preocupan hoy a los filósofos, desde asuntos tan diversos como el utilitarismo, liberalismo y republicanismo hasta temas tan cruciales como feminismo, nacionalismo, justicia distributiva, autoridad política y Estado de derecho, pasando por medio ambiente, migraciones, religión y ética animal, entre otros.
Por fin un libro sobre ecología que no es un vertedero de información, ni un billete hacia el sentimiento de culpa, ni un sermón a la masa aborregada.
¿No te importa la ecología? Eso es lo que crees. ¿No lees libros de ecología? Este libro es para ti. Este ensayo tiene la intención de darle la vuelta a la ecología y enseñarnos a pensar en ella cuando la naturaleza ha desaparecido. De nada sirve ya la manera actual de entenderla, repleta de pseudodatos que confunden e instalada en el "¿que será de nosotros?".
En el corazón de este ambicioso ensayo hay una crítica radical a la distancia científica con que reflexionamos sobre nuestro entorno: el mundo solo puede ser captado si lo experimentamos. Lo que nos abruma no es el fin de la naturaleza sino los prejuicios sobre el lugar que deberían ocupar los humanos en el mundo. Morton lanza un torpedo a la línea de flotación de la arrogancia antropocentrista mediante analogías memorables entre Kant y Star Wars, Blade Runner, letras de los Talking Heads o el budismo tibetano. No se trata de construir una sociedad más amable con el medioambiente, se trata de cambiar el paradigma de nuestra relación con el mundo.
Nuestra vida está dominada por el reloj corporativo al que muchos de nosotros nos adaptamos. Pero este no fue concebido para las personas, sino para el beneficio de las empresas. Tenemos que adoptar un concepto totalmente nuevo del tiempo: uno que nos dé a nosotros y a nuestro planeta un futuro mejor.
En la sociedad occidental, efectivamente, el tiempo nos genera angustia porque siempre nos parece que falta. Esto es porque el tiempo en el capitalismo es considerado un bien que puede comprarse y venderse. En ¡Reconquista tu tiempo!, Odell cuestiona la ética protestante del trabajo que impera en todo Occidente-, el denominado workaholismo, y lo vincula a la ansiedad que produce la fugacidad temporal. El contrapunto a este culto del trabajo es una cultura del ocio, la creación de espacios públicos, la exploración de «otras temporalidades», alejadas del concepto comercializable actual, el interés por el «tiempo geológico» o el «tiempo ecológico», y las nuevas realidades de vida en común. Es decir, una constatación de la «cronodiversidad».