Con su inconfundible maestría narrativa, Camilleri reconstruye una época convulsa con ironía, lucidez y un profundo sentido del detalle, llevándonos a la Sicilia del siglo XIX, un territorio marcado por tensiones, silencios y viejas alianzas. Vigàta, su escenario más querido y vibrante, se convierte en el corazón de una historia donde el poder rural, la corrupción y el choque entre dos mundos enfrentados laten con fuerza.
A ese entorno llega Giovanni Bovara, inspector de Hacienda nacido en Génova pero hijo de inmigrantes sicilianos, enviado a Vigàta para aplicar un impuesto detestado por los terratenientes. Lo que encuentra allí supera cualquier expectativa: una compleja trama urdida para burlar al Estado y proteger privilegios ancestrales. Bovara, riguroso y poco dado a ceder, se niega a mirar hacia otro lado, aun sabiendo que su obstinación puede convertirlo en enemigo de todos. El punto de inflexión se produce cuando presencia por azar el asesinato de un cura. Al intentar denunciar el crimen, se ve atrapado en un sorprendente vuelco de los acontecimientos: es él quien resulta acusado y encerrado en un calabozo, aislado y sin defensa. Acorralado, Bovara comprende que solo podrá salvarse si logra pensar como aquellos a quienes se enfrenta. Como en una inesperada jugada de ajedrez -un movimiento de caballo que descoloca a los oponentes-, recurre entonces a su memoria infantil, al dialecto de sus padres y a la lógica profunda de su tierra para cambiar el rumbo de la partida.
Entre intrigas, tensiones soterradas y destellos de humor oscuro, Andrea Camilleri traza un retrato fascinante de una sociedad en conflicto, a la vez feroz y entrañable, que todavía resuena en la Sicilia contemporánea.
En su despacho, el comisario Maigret recibe una llamada de un hombre que dice estar siendo acechado por individuos que quieren matarlo. De bistró en bistró, el hombre lo llamará varias veces pidiendo protección mientras intenta despistar a sus perseguidores. Con todo, acabará muerto en la Place de la Concorde.
Maigret deberá empezar por preguntarse por qué fue a ese sitio desierto en plena noche, cuando le convenía perderse entre la multitud. ¿O acaso alguien ha movido el cadáver?
Una obra magnífica, clave para comprender la historia de un siglo XX del que todavía tendremos que aprender tantas cosas».Luis Fernando Moreno Claros, El País
El mundo de ayer es el valioso testimonio y el testamento vital de uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Poco antes de morir, desde la desolación del exilio, Stefan Zweig describe, con una prosa magistral, el periodo de entreguerras, el auge del nazismo y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
El autor relata, con precisión y belleza cómo la diversidad cultural europea ha sucumbido a los nacionalismos y retrocede bajo su yugo. Y cómo la Europa central comienza un inexorable proceso de desmembramiento.
En su viaje a una remota región del este de África, el médico británico Edward Sanders descubre un fenómeno inexplicable: los bosques han empezado a cristalizarse. Los árboles se transforman en joyas colosales, los cocodrilos reptan hacia el río cubiertos por una piel centelleante y las pitones se alzan con ojos de gema en posturas heráldicas.
Mientras muchos habitantes huyen aterrados, otros, deslumbrados por la belleza, vagan sin rumbo por un mundo petrificado que oscila entre la fascinación y el miedo. En ese escenario irreal, un jesuita blande una cruz de cristal, un pistolero busca a su mujer y una tribu de leprosos ansía alcanzar el paraíso.
La artista Harriet Burden, esposa de un poderoso marchante de arte y perfecta anfitriona y mecenas, desata un escándalo mayúsculo en el mundo del arte neoyorkino de los años ochenta cuando, harta de que su trabajo sea ninguneado por su condición de mujer, recluta a tres jóvenes para que presenten sus creaciones como propias. Pero en este peligroso juego hay demasiados factores que escapan a su control y acabará desembocando en una perturbadora y extraña muerte.
Escritos durante los primeros años de la contienda para periódicos austríacos y alemanes, revelanuna vertiente del autor desconocida para muchos. En ellos pone su brillantez intelectual alservicio de la causa germánica a costa de la idea de Europa que él y sus amigos franceses sehabían comprometido a construir.El abismo al que se asomó esa Europa cambió para siempre la sensibilidad de Zweig y la de granparte de su generación. El mismo abismo y la misma pasión nacionalista que parecenamenazar a Europa un siglo después.