Disfruta de este hermoso libro en el que podrás elegir de entre siete encantadoras historias para antes de dormir. Hay un pequeño oso que pierde su peluche, conejitos saltarines que solo quieren jugar y una tímida ardilla en su primera fiesta de pijamas. Ven a conocer a todos los adorables personajes de animales y disfruta de un momento de ensueño antes de acostarte.
Que sean estas nanas las que le den su bienvenida al mundo de la imaginación. Las puertas están abiertas: las de los corazones que lo aman y las de las páginas que le dedico. Para que lleguen al suyo las escribí. Basta con el amor. Lo he intentado, pero todo el amor no cabe en estas Nanas para Diego.
Los textos de cuentistas caribeños renuevan lo fe en una escritura trabajada con conciencia estética y con voluntad de transcendencia. Los maestros, siempre vivos, siempre actuales, jóvenes y renovadores a través de coda lectura y relectura. El cuento ha tenido en el Caribe muy insignes y celebrados cultivadores. De ellos damos cuenta en esta nueva antología de cuentistas caribeños, con obras de escritores de la talla del dominicano Juan Bosch, del colombiano Gabriel García Márquez, de los cubanos Alejo Carpentier y José Martí, del Premio Nobel Miguel Ángel Asturias, de Amado Nervo, Rómulo Gallegos...
Érase una vez un pequeño oso y un pequeño tigre que vivían allá abajo, a la orilla del río. Justo donde se ve subir el humo, junto al árbol grande. Y además, tenían una barca... La vida de pequeño oso y pequeño tigre experimenta un vuelco cuando, flotando en el río, aparece una caja que viene de Panamá y que huele a plátano. Desde entonces, Panamá se convierte en el país de sus sueños y por eso deciden iniciar un largo viaje para llegar allí. Con una olla roja, una caña de pescar y un patito-tigre de juguete, emprenden un camino en el que conocerán a un ratón de campo, un viejo zorro, una vaca, una corneja, una liebre y un erizo.
Nació en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, el 17 de junio de 1866, del matrimonio de don Francisco Ortea y doña Emilia Mella, ambos oriundos de Puerto Plata. En 1879 emigró a Puerto Rico, donde residió por varios años en compañía de su padre, desterrado a aquella isla a raíz de los disturbios políticos a que Puerto Plata y otros pueblos del Cibao sirvieron entonces de principal escenario. Reveló, desde muy joven, su vocación literaria e hizo famoso en las publicaciones de lo época el nombre de su abuela paterna, Elena Kennedy, adoptado como seudónimo por la ilustre escritora.
En 1901, poco tiempo antes de su muerte, publicó, con prólogo de Américo Lugo, el libro de cuentos titulado "Risas y Lágrimas", obra admirable donde recogió, además de algunas producciones inéditas, las mejores páginas escritas por ella para la revista "Letras y Ciencias" y paro el periódico "El Listín Diario".
Virginia Elena Ortea es quizás nuestro mejor narradora, según Joaquín Balaguer.
Murió en la ciudad de Puerto Plata el 30 de enero de 1903.