Primero llega la muerte y después el duelo, la desolación infinita.
Casi siempre acompañada de dolor, desconcierto y la pena y la tristeza más absolutas. También de intentos de consuelo, sin excepción destinados al fracaso.
Nada nos prepara para la pérdida, por más que la razón nos diga que es una posibilidad. Y la realidad es que, si llega, no sabemos cómo afrontarla.
«La televisión, desde la superficie hacia sus profundidades, trata del deseo. Y el deseo es a la narrativa lo que el azúcar es a la comida humana».
En un momento en que la cultura audiovisual está más presente que nunca gracias a las plataformas de streaming y el consumo (masivo y doméstico) de series y películas, este ensayo de David Foster Wallace, uno de los más influyentes del autor, se vuelve una lectura imprescindible y atemporal.
Este libro pone el foco en el impacto que el imaginario de las series de televisión norteamericanas tiene en la literatura. Frente a la incapacidad de escapar de su influencia, el uso de la ironía se ha convertido en la única defensa posible. Gracias a este análisis, Foster Wallace perfila al individuo del siglo XXI: un ser anclado a una pantalla y atravesado por la cultura popular.
Se considera a Friedrich Nietzsche el filósofo moderno más fascinante para los lectores. Sin duda, su capacidad para crear un sistema filosófico radical, acuñando conceptos tan iconoclastas como los de superhombre, voluntad de poder o muerte de Dios, explica en gran medida su fama. Pero acceder y profundizar en sus aguas exige cierta preparación, y para ello nada mejor que Ecce Homo. Cómo llega uno a ser lo que es.
Escrito en 1888, este es el ejercicio del filósofo que destripa las claves de su pensamiento y de su obra, en una suerte de relato autobibliográfico que brama contra los ideales obsoletos de su época.