Se dice a menudo que las lenguas están para entenderse, al igual que se ha vuelto un cliché afirmar que la diversidad lingüística es un bien que nos enriquece a todos. Sin embargo, las lenguas suscitan enconadas querellas y son fuente de enfrentamientos políticos cuando se convierten en potentes marcadores identitarios, como vemos en el caso de los movimientos nacionalistas. Existe además una preocupación creciente por su desaparición en todo el mundo, lo que se denomina «la muerte de las lenguas», sobre la que vienen alertando activistas y expertos y de la que se hacen eco instituciones internacionales como la Unesco o el Consejo de Europa. Hay, en definitiva, demasiadas cosas que se dan por supuestas en las discusiones sobre las lenguas y la diversidad lingüística que están plagadas de metáforas, falacias, clichés y excesos retóricos. En este lúcido ensayo, Manuel Toscano plantea la necesidad de desbrozar el terreno para una reflexión ecuánime sobre el uso de los idiomas como medio de comunicación, patrimonio cultural y seña de identidad. Con datos y argumentos contrastados, repasa la situación a escala global, expone en qué consiste el valor comunicativo de una lengua y los mecanismos que operan en el surgimiento de una lengua franca, sopesa el papel de la lealtad de los hablantes así como las tesis del nacionalismo lingüístico o la noción de lengua propia, y analiza, por último, el complicado asunto de los derechos lingüísticos.
André Comte-Sponville nos invita a comprender y afrontar el miedo con lucidez y serenidad. Contra el miedo es un paseo por la época que nos ha tocado vivir, basado en la reflexión filosófica, económica, política y moral de uno de los filósofos franceses de referencia.«En esta recopilación de artículos periodísticos inspirados en la actualidad, y filosóficos al menos en parte en los que me dirijo al público más amplio posible, confronto mis pensamientos con el mundo en este momento tan cambiante como inquietante. Y busco un poco de eternidad en la historia en ciernes. ¿Merece la pena A mí me ha parecido que sí. La actualidad, tantas veces decepcionante o aterradora, también es una incitación a pensar. Pensar nunca está de más y a veces tiene el poder de curar, tanto la decepción como el miedo. La realidad la tomas o la dejas. La filosofía ayuda a tomarla. Más vale pensar que lamentarse. Más vale actuar que temblar». A. C.-S.
Definir el «progreso» es reivindicar el futuro.
Slavoj Žižek, uno de los pensadores más influyentes y controvertidos de la contemporaneidad, nos presenta una serie de reflexiones en las que interroga las visiones antagónicas que conforman los horizontes de la posibilidad humana para que nos planteemos cuestiones como ¿puede mejorar la situación actual, aunque nunca haya estado peor?, ¿cómo sería un mundo mejor? o ¿cómo podemos avanzar en medio de una crisis ecológica, social y política sin precedentes cuando, además, nos asedian constantemente los catastrofistas, los decrecentistas y los relativismos desorientadores?