Una exploración asombrosa sobre nuestro deseo de permanecer ignorantes.
¿Realmente deseamos saber?
Aristóteles afirmó que «todos los seres humanos desean saber». Sin embargo, también deseamos lo contrario. Queremos conocer la verdad… y al mismo tiempo protegernos de ella. Siglos después de la Ilustración, seguimos fascinados por profetas absurdos, los rumores irracionales siguen causando actos fanáticos y el pensamiento mágico prevalece sobre el sentido común y la experiencia. ¿De dónde proviene esta voluntad de ignorancia?