Amarna está a punto de cumplir veintitrés años, le acaban de diagnosticar obesidad mórbida y diabetes, y tiene tomar una elegir entre un procedimiento invasivo como un balón o una manga gástrica o someterse a una leta algo más de ochenta libras. “En Los etres Cuerpos , Amarna encarna esa inquietud de manera casi dolorosa. Digo “encarna y no es casual: su gordura no aparece como un dato clínico ni como un defecto moral que deba corregirse. Noes cuestión de fuerza de voluntad. Tampoco de disciplina. Es una biografía que se fue depositando en el cuerpo, capa sobre capa.Cuando una niña aprende demasiado pronto que su voz incómoda, que su deseo estorba que conviene, hacerse pequeña para no molestar, algo empieza a desplazarse. El cuerpo toma la palabra. No lo hace con frases elegantes, sino con kilos, con pliegues, con esa materia que luego el bisturí intentará ordenar.
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