LA FEALDAD: UNA ESTETICA OLVIDADA?
Hay conceptos que se dejan
domesticar por la filósofa y otros
que resisten toda captura
La fealdad pertenece a esta segunda estirpe.
No es una noción dócil ni un objeto de contemplación
serena: es una experiencia que hiere, que incomoda, que
interrumpe. Atraviesa el cuerpo antes de llegar al
pensamiento. Aparece antes que la palabra. No se
presenta como idea, sino como sobresalto. Por eso, hablar
de la fealdad es siempre hablar desde una zona inestable:
un territorio donde la estética se cruza con la biología,
donde la cultura se mezcla con el miedo, donde la forma
se ve forzada a dialogar con su propia disolución.
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