Durante los casi cuarenta años en que Italo Calvino colaboró con la prestigiosa editorial Einaudi, leyó centenares, tal vez miles de manuscritos de autores tanto desconocidos como consagrados, y aceptó algunos, dando a conocer o consolidando así sus carreras, mientras rechazaba otros (a veces con gran dureza), a sabiendas de que como editor literario debía seguir siempre la corriente de afinidad o simpatía que esos textos despertaban en él aun a riesgo de equivocarse o pecar de arbitrario.
Disponibilidad:
3 en stock