Raquel lleva toda la vida loca por Ares, su atractivo y misterioso vecino. Lo observa sin ser vista desde su ventana y es que, muy a su pesar, no han intercambiado ni una triste palabra. Lo que Raquel no sabe es que eso está a punto de cambiar...
Ares comenzará a cruzarse en su camino hasta en los lugares más inesperados y descubrirá que, en realidad, Raquel no es la niña inocente que creía.
Ahora, Raquel tiene muy claro su objetivo: conseguir que Ares se enamore de ella. Por supuesto, no está dispuesta a perderlo todo por el camino, y mucho menos a sí misma...
Una edición única de la novela best seller A través de mi ventana, con ilustraciones en acuarela de Naranjalidad y contenido inédito especial.
Llega la deseadísima y esperada segunda parte del gran éxito A través de mi ventana
Nada es tan fácil y simple en la vida de alguien como yo.
¿Qué se siente al vivir con tres chicos tan guapos?
Eres tan afortunada. Que envidia. Vivir con esas bellezas, que privilegio.
¿Cómo puedes vivir con ellos?
¿Te has tirado alguno?
¿Podrías conseguirme su número de teléfono?
Eso es solo un poco de lo que he tenido que lidiar desde que los chicos Hidalgo crecieron y se convirtieron en el sueño húmedo de todas las chicas de este lugar. Artemis, Ares y Apolo Hidalgo son los responsables de muchos suspiros de chicas en las calles y con los que crecí aunque no seamos familia. Muchas personas me creen afortunada, pero están tan equivocados sobre mi vida, no saben mi historia, no todo es color de rosa en la vida de una chica como yo.
Nada es tan fácil y simple en la vida de alguien como yo.
¿Qué se siente al vivir con tres chicos tan guapos?
Eres tan afortunada. Que envidia. Vivir con esas bellezas, que privilegio.
¿Cómo puedes vivir con ellos?
¿Te has tirado alguno?
¿Podrías conseguirme su número de teléfono?
Eso es solo un poco de lo que he tenido que lidiar desde que los chicos Hidalgo crecieron y se convirtieron en el sueño húmedo de todas las chicas de este lugar. Artemis, Ares y Apolo Hidalgo son los responsables de muchos suspiros de chicas en las calles y con los que crecí aunque no seamos familia. Muchas personas me creen afortunada, pero están tan equivocados sobre mi vida, no saben mi historia, no todo es color de rosa en la vida de una chica como yo.
En estos poemas del Bukowski más maduro, se aprecian momentos de quietud insólita, instantes de contemplación abismada que transforman lo trivial en mágico. Pero si hay algo que destaca es la tenacidad incesante, el tesón de un autor que no ve otra manera de seguir adelante que abordar el siguiente verso como si fuera el primero, el más importante, el definitivo. Lo que queda a la postre es un poeta en su plenitud, poseedor de una sabiduría que lo lleva a la compasión. No faltan aquí las provocaciones y los exabruptos que lo llevan a reconocer que no sabría qué hacer si le arrebataran la locura de la que se nutre, o a achacar su éxito perenne en Europa a «traductores geniales de la hostia». Pero también hay en estas páginas magníficos retratos de los inadaptados de su entorno, desde el padre maltratador hasta las mujeres que le partieron el alma, pasando por los profesores que tan poco le enseñaron, los imitadores, los fanáticos faltos de imaginación, los «muertos en vida»…
El ir y volver de los pájaros, las penas y risas de la vida a los setenta años, la renuncia a la pareja, las conversaciones con sus hermanas en pleno encierro, los cambios sociales de un país y un mundo enardecidos, los amigos que mueren, la feliz dedicación a un nieto, las relaciones entre los perros del campo donde vive, la deslumbrada lectura de los clásicos. Marcela Serrano se dio a la tarea, durante tres años consecutivos, de consignar en cuadernos, a mano, algún hecho de cada día. Entre la fragilidad y el goce, observó su propia vida y lo que ocurría en su entorno, donde encontró tantas o más aventuras que en la ficción. Asignándole a cada cuaderno un foco -delicias cotidianas para el primer año, asombros para el segundo y la luminosidad del sol para el tercero-, Serrano renueva sorprendentemente con A vuelo de pájaro las formas de su escritura, al tiempo que expone las derivas de una mujer que en la madurez se piensa a sí misma con arrojo y curiosidad.
El diario ir y volver de los pájaros, las relaciones entre sus perros y los distintos animales del campo en que vive, los colores de las estaciones, las conversaciones con sus hermanas en pleno encierro, las penas y risas de la vida a los 70 años, los cambios sociales de un país y un mundo enardecidos, los horrores que traen los noticieros, la dedicación amorosa a un primer nieto, las lecturas de clásicos como Ovidio y de contemporáneas como Toni Morrison que la deslumbran y estimulan.
Marcela Serrano se dio a la tarea, durante tres años consecutivos, de consignar algún detalle de cada día de su vida. Entre 2020 y 2022 dejó de lado la invención de historias y personajes para observar su propia vida y lo que ocurría en su entorno inmediato.