Desde mediados del siglo XX, la esperanza de vida ha aumentado en occidente de veinte a treinta años, lo que equivale a toda una existencia en el siglo XVII. Así pues, al
llegar a los cincuenta años, experimentamos una suerte de suspensión entre la madurez y la vejez, un intervalo en el que la brevedad de la vida realmente comienza, mientras
nos planteamos las grandes cuestiones de nuestra condición.
¿Queremos vivir mucho o intensamente? ¿Preferimos reinventarnos o consolidar nuestra identidad? ¿Cómo vamos a convivir con las grandes alegrías al tiempo que sobrevienen los grandes dolores? En esta obra ambiciosa e imprescindible, Pascal Bruckner nos propone una filosofía de la longevidad fundada en la determinación, a fin de disfrutar al máximo la vida que hemos ganado.
Un relato dinámico e inmersivo sobre los brillantes filósofos que deambularon por el Oxford de mediados del siglo XX y que enseñaron al mundo la importancia del lenguaje.
¿Cuáles son los límites del lenguaje? ¿Cómo podemos acercar la filosofía a la vida cotidiana? ¿Qué significa ser un buen ser humano?
Estas fueron algunas de las preguntas que los filósofos se plantearon en Gran Bretaña a mediados del siglo XX, un periodo ensombrecido por la guerra y el ascenso del fascismo. En respuesta a la situación del momento, pensadores como Philippa Foot (creadora del famoso dilema del tranvía), Isaiah Berlin, Iris Murdoch, Elizabeth Anscombe, Gilbert Ryle y J. L. Austin se esforzaron en alcanzar un nuevo nivel de minuciosidad y autoconciencia sobre el lenguaje para intentar mantener la filosofía fiel a la experiencia cotidiana.
Una aventura terriblemente seria recorre las amistades y rivalidades, las preocupaciones compartidas y los apasionados desacuerdos de algunos de los pensadores más innovadores de Oxford. Lejos de quedarse encerrados en sus torres de marfil, los filósofos de Oxford vivieron, descifraron códigos, se convirtieron en diplomáticos y soldados en las dos guerras mundiales y a menudo se basaron en sus experiencias para crear obras maestras del modernismo británico con un planteamiento y un estilo totalmente originales.
¿Cómo definir la guerra en la actualidad? El escenario clásico ha cambiado, al disponerse de armas de destrucción masiva en manos de poderes en abierta oposición. ¿Cómo evitar el riesgo de una destrucción de la humanidad? ¿Es el camino reunir todos los poderes en uno solo, que ofrezca protección y seguridad? ¿Es posible alcanzar así una paz política y cultural duradera? ¿A qué precio? Tras su larga experiencia en aulas y en países en conflicto, el autor plantea el problema con una precisión escalofriante, y ofrece un itinerario capaz de garantizar la paz salvaguardando también la libertad.
Vivimos en una sociedad en la que la tecnología tiene cada vez más protagonismo, donde impera el ruido permanente, la hiperestimulación constante y una violenta rapidez. Un mundo en el que la silenciosa dominación de nuestras emociones gobierna todos los ámbitos de la vida. Ante este escenario, el presente libro propone una filosofía de la resistencia que nos permita cultivar el cuidado de la atención, plantar cara a esa emotiocracia (la dictadura de las emociones propia de la sociedad de consumo), y que nos empuje a desarrollar con compromiso una nueva manera de desear con el fin de ser más conscientes y responsablemente libres frente a los malestares contemporáneos. Pensar y actuar: una revolución intelectual que pasa por dejar de observar la realidad como sujetos pasivos para tomarla en nuestras manos como agentes activos y poder pensarla, sí, pero, sobre todo, transformarla.
UNA DEFENSA DE LA FILOSOFÍA COMO UN PENSAR RADICAL Y DISIDENTE, DE SANA OPOSICIÓN A LA REALIDAD QUE NOS VIENE IMPUESTA.
Este libro es una peculiar historia de la filosofía. Platón y Aristóteles, la Stoa y la Escolástica, el giro de la Edad Moderna, representada por Descartes y Locke. El criticismo de Kant, padre de la cara y la cruz del gran idealismo (Fichte, Schelling, Hegel; Feuerbach, Marx, Kierkegaard), y, finalmente, los filósofos del hombre (Nietzsche, Heidegger, Scheler, Bergson) y de la naturaleza (Whitehead). Todos tienen algo en común que les permite integrar una misma historia. Pero no una historia cualquiera, puesto que su motor es la idea de Dios. Cuando un sistema filosófico interacciona con esta idea fontal, entra necesariamente en un proceso imparable de reordenación de sus elementos, hasta lograr de nuevo su equilibrio: en unos casos, afirmando a Dios, en otros, negándolo, y en otros, como silencio o indiferencia. Teología y filosofía siempre se necesitan para ser.